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lunes, 5 de febrero de 2018

Balaguer y el General

Entre todos los generalotes de los 12 años de su primer gobierno, con Manuel Emilio Jiménez fue con quien Balaguer tuvo mayor cercanía debido a un vínculo que desde jovencito tuvo con su padre, el intelectual homónimo que condujo sus primeros pasos por la literatura, la poesía, la docencia, la política.
Por eso a nadie extraña que lo distinguiera siempre del resto de los militares de la época, e incluso que en algún momento lo alentara a incursionar en la política partidaria y hasta lo juramentó en su partido, el Reformista Social Cristiano, una vez concluida su carrera militar y puesto en retiro por el presidente Antonio Guzmán, en 1980.
Jiménez tenía vínculos muy íntimos con el líder de uno de los clanes militares de esa época, Enrique Pérez y Pérez, enemigo acérrimo de otro líder militar, Neit Nivar Seijas, ambos del Ejército.
Balaguer se las ingenió para mantenerse en el centro de esos clanesÖ Pero con Milo Jiménez siempre actuó con distinción y mucho respeto, al grado de que siendo militar activo lo designó Canciller de la República en 1975 y no puso reparos cuando el presidente electo Antonio Guzmán lo consultó en 1978 para ratificarlo en el cargo.
La razón de esos viejos vínculos fue lo que motivó a Balaguer a preguntarle a Milo sobre el partido político a que pertenecía su familia cuando lo juramentó en el PRSC a mediados de 1980Ö Se sobreentendía que la excepción era él, Milo, por su condición de militar activo.
Pero Milo no llegó solo
Milo Jiménez no se juramentó sólo con su familia en aquel acto celebrado en la casa de Balaguer. Junto a él llegaron numerosos jóvenes que luego harían carrera política en el Partido Reformista y ocuparían altas posiciones en el gobierno. Hasta Pérez y Pérez, el archirrival de Nivar Seijas, reingresaría a la guardia para ser transferido a la Policía y ser designado jefe de esa institución.
Otros que llegaron con Jiménez al PRSC se mantienen activos en ese partido y guardan fidelidad al pensamiento político de Balaguer a pesar de que en su mayoría están divididos en los diversos grupos en que se mantiene fraccionado el viejo partido de Balaguer.
Una carta de Jimmy García
Sobre la versión publicada el pasado sábado en torno a la llegada de Milo Jiménez al Partido Reformista, reproduzco una carta que me remite Jimmy García Saviñón, que estaba en el grupo de jóvenes que acompañó aquel día al militar:
“Hola César: Qué gusto leerte de nuevo, espero que te recuperes satisfactoriamente y pronto puedas estar definitivamente de vuelta a las faenas. En tu Fuera de Cámara de hoy narras un episodio del presidente Balaguer y Milo Jiménez, no sé si el que narras ocurrió así pero si te puedo decir que junto a Milo, en 1980, nos juramentamos en el Partido Reformista una gran cantidad de personas, la mayoría de ellos jóvenes, y entre los cuales estaba yo, y si la memoria no me falla también Daniel Perdomo y Oscar Valenzuela, entre muchísimos jóvenes que esa vez ingresamos al reformismo, lógico, incluía el grupo familiares de Milo Jiménez.
Yo encontré esa vía para acceder a Balaguer pues mi padre y Milo fueron amigos de infancia y desde entonces, hace ya más de 38 años milito activa o pasivamente en el PRSC. Lo que se habló en esa juramentación, realmente no lo recuerdo, lo que sí recuerdo es la enorme impresión que me causó ver al presidente Balaguer personalmente, conversar con él, y a partir de ahí tuve el privilegio de verlo y trabajar con él muchas veces estando en la oposición y siendo presidente”.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com

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