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viernes, 17 de noviembre de 2017

Grilletes y botón de pánico

La tecnología ha creado muchas herramientas eficaces para prevenir y enfrentar la criminalidad en todos sus matices, y en ella debemos apoyarnos para dar una batalla decisiva a los feminicidios.
Independientemente de los métodos y programas que lleven orientación y disuasión a los hombres potencialmente agresivos y ayuden a las mujeres a protegerse de tantos riesgos y amenazas, hay que apelar a dispositivos modernos como los botones de pánico y los grilletes electrónicos de geolocalización, como suplementos de auxilio en esta batalla.

En otros países, el Estado pone a disposición de las mujeres amenazadas o ya agredidas un teléfono que posee un botón de pánico, que se pulsa ante un peligro inminente de abuso y que alerta de inmediato a un centro de control para acudir en auxilio de la mujer sin pérdida de tiempo.
También existe tecnología para colocar grilletes o brazaletes electrónicos a los hombres denunciados como abusadores o sospechosos de agredir y llegar hasta el feminicidio para hacer valer las órdenes judiciales de alejamiento, lo que generalmente no se cumple.
Con un aparato como este, tan pronto el portador se aproxime al espacio que le es vedado se disparan las alarmas y las autoridades pueden rápidamente evitar que se acerque a la mujer.
Además, el solo hecho de violar la orden de alejamiento es comprobable y castigable.
La implantación de estos aparatos de geolocalización permite a los ciudadanos identificar a quienes se encuentran bajo ese nivel de coerción, una especie de marca o estigma que visibiliza al potencial agresor. Una marca así probablemente ayuda a desestimular a los que en algún momento dejaron entrar en sus mentes la idea de matar a sus parejas o exparejas.
A nadie le gustaría andar marcado en la sociedad, pero la sociedad está en el deber de proteger la vida de los ciudadanos y, más que nada, de las mujeres, que hoy se encuentran en el estado más vulnerable de inseguridad y desprotección frente a una cultura machista demasiado enraizada.
Tomado del editoral de
Grilletes y botón de pánico
de la fecha