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domingo, 22 de octubre de 2017

¿Por qué el ala gubernamental desconfía del padrón del PLD?

Las elecciones del 2020 para elegir un nuevo presidente en la República Dominicana ha desatado desde ya una confrontación en el gobernante Partido de la Liberación Dominicana (PLD). El detonante principal es la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas pendiente de aprobación desde hace casi dos décadas en el Congreso Nacional.
Esta añeja aspiración legislativa ha avivado la contradicción que todo el país conoce entre las corrientes del presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fernández. Esta vez catalizada en la celebración o no de primarias simultáneas para elegir los candidatos presidenciales, congresionales y municipales con el padrón cerrado del PLD o con el padrón abierto de la Junta Central Electoral (JCE).
Pero qué ha sucedido en este exitoso partido que gobierna desde 1996, con la sola interrupción del período 2000-2004. Las hipótesis y conjeturas en el mundo político son variopintas. El PLD surgió en 1973 con una disciplina férrea y hermética estructura de cuadros en la selección de sus miembros moldeadas por su fundador, Juan Bosch. Esa élite debía “Servir al partido, para servir al pueblo”, a esa masa amorfa que carecía de conceptualización política.
En el Sexto Congreso Profesor Juan Bosch, la dirigencia se convenció de que era inminente una mayor proximidad con el pueblo y se oficializó la apertura descontrolada que se advertía desde su primer gobierno. Por esta nueva realidad cuando el Comité Político del PLD decidió actualizar su padrón interno el 7 de junio de 2011, los peledeístas se encontraron con que sus dirigentes, miembros y militantes habían aumentado a la astronómica cifra de dos millones 551 mil 832. Una macrocefalia que asombró a todos y no pocos se mostraron escépticos.
No obstante, bajo esas condiciones el PLD celebró su convención donde Medina ganó la candidatura presidencial el 27 de junio de 2011, superando por un amplio margen a José Tomás Pérez, Francisco Domínguez Brito y Radhamés Segura. También se validó paralelamente el plebiscito que rechazó la renovación y permitió a la dirección que continuara en sus posiciones.
Con el padrón el partido eligió en 2014 a 168 nuevos miembros del Comité Central en medio de profundos conflictos internos, mientras los análisis políticos atribuían la victoria a los seguidores del presidente Medina.
En los pasados comicios, donde el mandatario logró su reelección con un 61.74 %, los defensores del padrón cerrado enarbolaron el argumento de que el 50.22 % de los votos válidos (2,215,980 electores) obtenidos por el PLD al margen de los aliados, era una cantidad próxima al número de miembros inscritos en esa organización.
Sin embrago, desde que el pleno del Comité Político validó a unanimidad el padrón interno con la asistencia de 25 miembros de una totalidad de 26 (Jaime David Fernández Mirabal presentó excusas),  en los organismos del partido gobernante quedó levitando una premonición que se concretiza en esta coyuntura.
La secretaría de Organización del PLD, responsable de elaborar el padrón interno, la encabeza el senador Félix Bautista, que todos sabían en 2011 y saben aún, es un aliado incondicional del expresidente Fernández. Por eso, a esta situación se ha atribuido el desinterés de aplicar el reglamento que buscaba la revisión y actualización del documento en cuestión.
Las principales figuras del gobierno que defienden las primarias abiertas,  sustentan su posición en la necesidad de permitir la participación de jóvenes y personas que no militan en el partido, para que puedan elegir los precandidatos de su simpatía. En cambio los seguidores del expresidente Fernández defienden la inconstitucionalidad del mecanismo.
Mientras tanto, al arrullo de todas estas estrategias se ha ido agotado el tiempo para la Ley de Partidos Políticos, que ha vuelto a caer en un limbo en el Congreso.  Pero además se podría erosionar un plan del PLD para validar y ubicar de forma correcta su membresía, incluyendo los jóvenes de nuevo ingreso, ante cualquier decisión adversa.
La otrora eficiente maquinaria integrada por organismos como el comité central, comités provinciales, municipales, de circunscripciones electorales, de distritos electorales, de seccionales, de comités intermedios y de base parece que a estas alturas, ya no está en ese ánimo.
Por Manuel Figueroa ;-