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miércoles, 19 de julio de 2017

Esas ARS

El eminente ginecólogo Plácido Montero contaba una experiencia espeluznante, de cómo las ARS están desatendiendo las necesidades de sus afiliados que requieren coberturas para enfermedades ‘serias’, que muchos llaman ‘catastróficas’ y que, por lo tanto, son ‘costosas’.
Relataba este martes el médico, en el programa de radio especializado ‘Conversando de salud’, por la Súper 7, el caso de una paciente a la que chequeaba rutinariamente por varios años a cargo de su afiliación de seguro, incluyendo los análisis. Pero que hace poco, al notar la eventualidad de algún problema mayor le indicó una biopsia.
Al parecer, la aseguradora se percató que se pronosticaba una situación de mayor envergadura, por lo que se negó a autorizar la cobertura de ese procedimiento de biopsia, aduciendo que él, como médico que hizo la indicación, no estaba afiliado a dicha ARS.
Nélsida Marmolejos, encargada de la Dirección de Información y Defensa de los Afiliados de la Seguridad Social (DIDA), ya había denunciado que la ADARS --que es la entidad que reúne las principales empresas ARS del país-- tuvo la osadía de enviarle un acto intimatorio, vía alguacil, para que se callara, que no difundiera  las quejas que recibe de la gente por la falta de atención de las Administradoras de Riesgos de la Salud.
Más aún, Chanel Rosa, director del Servicio Nacional de Salud, SENASA, que es la principal administradora de riesgos de salud de la nación, se queja de que debido a la cobertura limitada y electiva que están autorizando las ARS privadas, gran cantidad de gente está emigrando a los hospitales públicos en busca de la salud que no les ‘cubre’ dichas prestadoras.
Otro eminente médico investigador de renombre internacional, Jesús Feris Iglesias, al ratificar la situación explicada por la experiencia del doctor Montero, remitía la responsabilidad de corregir esas distorsiones a la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales, (Sisalril), pero su director, Pedro Luis Castellanos, se ha limitado a decir que ‘desconoce’ lo que está ocurriendo.
Mientras hoy el Gobierno invierte millonarias sumas en tratar de construir, reparar y equipar con instrumentales de última generación en el sistema hospitalario oficial, el usuario, los pacientes -a los que las ARS y algunos médicos llaman ‘clientes’- que acuden a los servicios privados, pagando por un servicio que aseguran no reciben, se sienten  desamparados, rogando al Altísimo que no los afecte una enfermedad catastrófica, ya que si no los mata la dolencia, los mata la cuenta.
Por Ruddy L. González ;-