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lunes, 5 de junio de 2017

Las grandes fortunas

PASO INÉDITO .- La Procuraduría, a quien nadie le reconoció determinación, hizo lo que nunca se había hecho. Como Brasil era lento o dudoso en la entrega de pruebas, se dedicó a investigar la fortuna de funcionarios, exfuncionarios, legisladores, exlegisladores y particulares que en los preliminares resultaron sospechosos. E hizo hallazgos extraordinarios. No solo que sus bienes se habían multiplicado de manera exponencial, sino que tampoco se creían en falta.
Lo suyo estaba registrado, y con cálculos y comparaciones podían llegarse a conclusiones que nunca por las vías establecidas. Pero todavía más.
Los encargados de las indagatorias se creyeron con derecho a la perversidad e hicieron inferencias temerarias: aquellos que no hicieron declaración jurada de bienes, incurrieron en esa falta porque tenían el propósito malsano de corromperse más adelante. Tal vez fuera una jugada arriesgada y malvada, pero los puso en una situación difícil. ¿Cómo justificar o explicar lo contrario?
AHORRARSE PENAS.- Los políticos debieran cuidarse de no decir lo primero que les venga a la cabeza y que la boca soporte en el ahora confuso caso Odebrecht.
El afán más que evidente, y el esfuerzo no se disimula.
Quieren adelantarse defensas fuera de los tribunales, y se llega al colmo de creer que pueden convertir sus afirmaciones en verdades. Los errores del pasado deben evitar los errores del presente. Se esperaron confesiones, declaraciones y papeles de Brasil que incriminaran solo a la gente del Palacio Nacional. El Presidente de la República y sus más cercanos colaboradores. Esas confesiones, declaraciones y papeles están pendientes, y si existen, más tarde o más temprano aparecerán. No hay por tanto que volverse loco, sino esperar, pues así como llegaron unos, llegarán los otros…
TAMBIÉN AQUÍ.- Contrario a lo que muchos están pensando o considerando, no todo tiene que venir de Brasil, ni decirlo Marcelo Odebrecht o los 77 gerentes que se benefician de delaciones premiadas. La contraparte dominicana, incluso, podría ser más decisiva. Por ejemplo, como los Papeles de la Procuraduría no llenaron las expectativas, en cuanto a involucrar el gobierno, se insiste en el financiamiento.
Y más después de la admisión de Temístocles Montás de que recibió dinero de Ángel Rondón para campañas del PLD. No lo dijo Rondón, lo confesó Montás. Pero Rondón está ahí, y se tiene comprobado que habla, y si habla, puede decir. Además, para fines políticos Rondón tiene fe pública. Rondón es a la política dominicana lo que Odebrecht a la de Brasil.
Lo que diga no será palabra de Dios, pero sí versículo de la Biblia a leerse en la misa. Conviene por tanto no provocar esa fiera. Si hasta ahora se muestra prudente, contenido, respetar su distancia…
CON VENTILADOR.- Todavía se insiste que Ángel Rondón es del gobierno, aun cuando se sabe que el agente de Odebrecht y con relaciones amplias y profundas con todo el espectro político dominicano. Puede cubrir con su silencio a sus socios, pero solo si éstos no lo agreden. Los partidos que se quieren pintar de limpios, que se cuiden y no se pasen de contentos, creyendo que la espada solo pende sobre la cabeza del oficialismo. Rondón es que sabe, Rondón es que decide.
Verdad o mentira, su boca es la medida de todas las cosas. Que no le pique una mosca, que no sienta el fastidio de la cárcel, ni el calor lo sulfure y se compre un abanico de los grandes, pues si se lo coloca en las nalgas, o cuando se encuentre en el baño, el embarre será de proporciones nunca vistas…
Por Orlando Gil
orlandogil@claro.net.do