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jueves, 29 de junio de 2017

El entorno peligroso

El peligro de un atraco o un homicidio no solo existe en las calles. También en las casas, el refugio que aparenta más seguro para una familia, los riesgos son iguales.
Varios crímenes espeluznantes, que dejan boquiabiertos y sorprendidos a los del vecindario, han sido perpetrados por un enemigo que estaba dentro de la casa o al servicio ocasional de sus residentes.
Puede ser la doméstica, por sí misma o por instigación del novio, marido o amante; puede ser el plomero, el vigilante, el conocido delivery que se ganó la confianza, el recepcionista de un residencial o el trabajador ocasional que se contrata para un ofi cio. Cualquiera puede ser el asesino o el ladrón.
Son muchos casos en que el entorno es más peligroso y ominoso que la periferia. Y eso lo demuestran los numerosos crímenes, asaltos o robos en que intervienen trabajadoras domésticas con sus cómplices o los de ofi cios diversos que han sido llamados a la casa para reparar tuberías, redes, aparatos eléctricos o muebles.
Unas veces porque conocen al dedillo todo lo que hay y lo que se mueve en una casa, acumulando información que sirve para ir tras un botín (prendas femeninas, dinero, algo de valor) o para ayudar al cómplice a perpetrar el delito, según las horas convenientes.
Así, bajo este modus operandi, han matado a personas indefensas, a adultos que no pueden enfrentarse o resistir el ataque alevoso, sin que nadie pudiera imaginarse que el enemigo estaba entrando y saliendo a la casa.
Es lo que acaba de ocurrir con dos ancianos españoles en un residencial de Gascue. Uno de los sospechosos es el conserje, que aparentemente se buscó un cómplice para cometer un espeluznante doble asesinato a puras puñaladas.
Estas lamentables experiencias deben servir, al menos, para que las familias asuman elementales precauciones a la hora de contratar servicios fijos u ocasionales en sus residencias, ya que muchas veces por la falta de una correcta identificación o documentos de antecedentes pasan por inocuos unos cuantos delincuentes de alto prontuario, hombres o mujeres, quienes al final configuran el entorno de peligro y muerte que nadie imaginaría ni desearía.
Tomado del editorial de
El entorno peligrosode la fecha