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domingo, 30 de abril de 2017

El 51, otro “reto” siniestro

En el clímax de lo absurdo y lo imposible, los que han promovido el fatídico juego de la “Ballena azul” apuestan a otro reto más allá del número 50, para los que ya se han suicidado.
Podría ser el reto 51 y consiste en meterles en la mente la falsa creencia de que, una vez extinguida la vida del usuario que haya caído en la trampa, podrá aplicar maldad y terror a los vivos, para que sientan su mismo sufrir.
Para ello hacen llegar a los usuarios del juego un video preparado por científicos (originalmente con fines didácticos, por supuesto) que demuestran que el pelo, los dientes y las uñas de los difuntos conservan células vivas.
Y que con esas células vivas, el jugador que cumplió el reto 50, que es el suicidio, podría desde ultratumba desgarrar el cuerpo de los mortales para que estos supuestamente “sientan” el mismo dolor de la flagelación que se infligió en vida al cumplir con uno de los mandatos de los 50 retos.
Todo esto no es más que un solemne disparate que pretenden inocularle a los estupidos que caen en la trampa de jugar y cumplir religiosamente todos sus siniestros mandatos, una vez lavados sus débiles cerebros, pero el disparate está dentro del paquete.
Aunque se trata de iniciativas sin pies ni cabezas, disfrazadas de juegos que supuestamente prueban el valor y la capacidad de los jugadores para hacer cosas insólitas, los padres y los maestros deben advertir a los niños y adolescentes de los peligros que entrañan el aceptar entrar a estos juegos por vía de las redes sociales.
Y hasta que no se consigan filtros o valladares tecnológicos a estas aplicaciones del internet, lo aconsejable es desplegar en escuelas y colegios una campaña de orientación que, al menos, sirva para alertar a los despistados o ingenuos.
Y la mejor manera de hacerlo es fomentando los auténticos retos del ser humano para engrandecer su raza, sus valores, sus responsabilidades en el trabajo y en los estudios, sus aportaciones a la construcción de un mundo de armonía y amor y, más que nada, su defensa de la vida, que es lo mas hermoso que Dios nos ha dado.
Tomado del editorial de
El 51, otro “reto” siniestro
de la fecha