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domingo, 12 de febrero de 2017

¿Por qué el boicot?

He aprendido con el tiempo a dar más espacio a lo positivo que a lo negativo. Lo que no puedo resolver, porque no depende de mí, sino de otro, trato de que no me quite el sueño ni me amargue la vida. Desde que tengo uso de razón, los apagones han sido la cotidianidad. En unas épocas menos intensos, en otras tan constantes y prolongados que han llevado la población a las calles. Por eso me inscribo en la lista de los que quieren que se termine Punta Catalina. Si desde febrero del 2018, el país se encaminará con pies firmes hacia la solución de este problema, creo que se deben vencer todos los obstáculos hasta finiquitar este proyecto.
Es cierto que un sector saldrá perjudicado, pero ese sector ya ha sacado demasiados beneficios de las costillas de los dominicanos. No solo se beneficia vendiendo una energía cara, sino que con la deuda que se tiene con ellos, también salen favorecidos porque el Estado debe pagarles un interés por atraso de pago. Esos millonarios deben invertir parte de esas grandes ganancias en otros proyectos y dejar que los dominicanos, por fin, respiremos un poco y disfrutemos de un servicio energético de calidad y estabilidad.
A quienes trato de entender, es a esos “patriotas políticos y luchadores independientes” que afirman defender el país. Esos que en campaña levantan la consigna de acabar con los apagones y ahora que estamos a las puertas de alcanzar esa meta, se alían a los que buscan boicotear un proyecto que está en más de un 70% de construcción, tratando de que la obra se encarezca, y al buscar otra empresa, se disparen los costos, para que “todo se vaya a pique”.  ¿Que es Odebrecht que lo está ejecutando? ¡CIERTOÖ y qué!  Que esa empresa está en medio de un escándalo internacional, sí, pero se está en proceso de aplicar la ley, resarciendo al Estado y dándole el castigo que se merece. Hasta ahora ningunas de las obras que ejecuta esa empresa han sido cuestionadas por su calidad, ni aquí ni fuera de aquí. Eso me hace insistir en que sean ellos los que deben concluir Punta Catalina.
Además, me resulta sospechoso que quienes cuestionan a que la empresa siga esa obra, nada dicen de la carretera Piedra Blanca-Cruce de Ocoa, o de la terminal marítima Sabana de la Mar-Samaná, o de las Ecovías que se construyen en Santiago. En fin, tal parece que el objetivo es solo lograr que se detenga Punta Catalina. Lo demás no les importa a esos grupos. Ellos creen que si Danilo resuelve el problema energético su partido tiene ganancia política. Al país ese pleito político no le importa, pero sí que le resuelvan ese dolor de cabeza que son los apagones, aunque le duela a los que se benefician de ese desorden y que pagan a grupos para boicotear a Punta Catalina. Me inscribo en la lista de quienes claman en alta voz: “QUE NO SE DETENGA POR NADA EL PROYECTO PUNTA CATALINA”.
¡Atrás el boicot!
Por Tomás Aquino Méndez ;-
modestomatías@gmail.com