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miércoles, 22 de febrero de 2017

Odebrecht avanza en su impunidad

El viaje a Brasil del procurador Alain Rodríguez me dejó en el mismo sitio. Es más, tengo mayores confusiones. Parece  que hizo un trato  con las autoridades brasileñas para que  le entreguen los informes sobre presuntos implicados dos meses después de que se legalice un acuerdo con Odebrecht, y parece que ese pacto con la delincuencial constructora se limita al pago sin prisión. Cada día entiendo menos el proceder de las autoridades dominicanas.
Contamos con técnicos especialistas  en finanzas y administración que podrían ser empleados como piezas del proyecto de persecución. Se cuenta con instituciones especiales para estos casos. Pero no se les cita.
Nos quieren dar la impresión que somos indefensos. Dependemos de lo que nos informen otros. Sean norteamericanos o brasileños, pero nuestros investigadores están maniatados y amordazados, sentados  en las graderías viendo el sainete sin poder hacer nada.  Todo el proceso luce paralizado aguardando que se legalice el pacto de intocabilidad del Estado contra los malhechores.
Es notorio que en este proceso todo lo confiamos en la buena fe de otros. Que si los americanos tienen los nombres de los sobornados;  que Brasil nos dará informes;  que Odebrecht aportará datos. Entre tanto, en plantillas de medias llega la información de que  Odebrecht no documentó el reparto de sobornos. Esto daría a entender que no podremos saber quiénes cogieron la coima. Es un agregado aterrador. Un juego de ocultamientos. Cierto es que en el entramado corrupto no se pasan facturas, pero el dinero siempre deja rastros. Las empresas del dominicano señalado como  principal acusado de recibir y repartir los sobornos tuvieron que hacer pagos. Dudo mucho que tanto dinero se abonara en efectivo. Sobre todo cuando contaban con la impunidad que les ofrece el poder. Se conoce ahora que el autorizador de los repartos en Brasil era el anónimo “Empleado 6”.
Se muestra toda una estructura para el delito. El anonimato, las cuentas especiales y ocultas, presentan  una trama mafiosa imposible de pensar en una sociedad moderna. Todos los días la prensa difunde acciones legales contra los implicados en la telaraña de coimas. En Panamá se denuncia una persecución contra Odebrecht, esto aparte de las multas impuestas por varios países para resarcir por la comisión el delito, contrario a lo que acontece con nuestro proceso que quiere homologar un acuerdo secreto para la opinión pública.
Sigue  la percepción  que Odebrecht y sus socios tendrán daños menores.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com