Menu

siguenos en facebook siguenos en Twitter siguenos en Google+ Canal de youtube siguenos en facebook sígueme en Instagram siguenos en facebook

viernes, 24 de febrero de 2017

El mito de la corrupción

¡Ay Odebrecht, qué buena excusa tienen muchos para tapar sus faltas! La corrupción está enquistada en todas las actividades que envuelven relaciones comerciales, sin embargo, existe una equivocación sobre el alcance de la corrupción, esto es, hasta dónde llega y a quiénes involucra.
Si entendemos que la corrupción equivale a deshonestidad habría que trazar una línea divisoria que separe a los honestos de los deshonestos. Parecería fácil hacer esta división pero no es así. Es el caso de personas que acuden a un llamado para protestar contra la impunidad y exigir sanciones contra los corruptos.
Aunque no lo pensaría mucho para atender una convocatoria de esa naturaleza el quid del asunto está en si cada activista que promueve y apoya esta lucha contra la corrupción, entre los que se encuentran políticos metidos a empresarios, tienen la calidad para exigir estas reivindicaciones sociales.
No todo aquel que se dice “serio” y acusa a otro de actuar mal, está ajeno a situaciones que comprometen su moral y su ética. El que se “roba” la energía eléctrica, el que se “pega” de un cable ilegalmente para recibir una señal de imagen, el que no paga los servicios de agua y basura, el que evade pagar los impuestos, por igual aquel que defrauda a socios de empresas o clubes, es por igual corrupto o adquiere esta categoría.
De modo, que la corrupción no es solo “privilegio” de la clase política, sino que desborda ese ámbito. La doble vida que llevan muchos, haciendo creer que son ciudadanos respetables, cuando en realidad son sepulcros blanqueados, forma parte de esa corrupción que no se percibe y tampoco quiere calificarse como tal porque no conviene a los intereses de aquellos que creyéndose impolutos no pasan de ser unos impostores de la peor clase.
Sugeriría colocar una especie de sagrario donde todo aquel que participe en una marcha de la naturaleza descrita, antes haga un examen de conciencia para determinar si tiene la calidad moral requerida para asistir a esta.
Por Juan Francisco Puello Herrera ;-