jueves, 24 de noviembre de 2016

Momento difícil

Con vastas zonas todavía anegadas, lluvias que no cesan y más ríos que se desbordan y amenazan la vida humana y animal, la agricultura y la propiedad, el país vive uno de sus momentos más difíciles.
Al enorme daño que preliminarmente se ha contabilizado en lo que concierne a las viviendas destruidas o severamente afectadas, y a las infraestructuras viales como puentes y carreteras, hay que añadirle las pérdidas millonarias en los cultivos y la más calamitosa de todas: el desplazamiento de millares de ciudadanos hacia zonas más protegidas.
Pero el drama no cesa, pues las lluvias han continuado y esto ha obligado a desfogar en tres ocasiones la presa Tavera-Bao, sin más opción.
El desfogue es una medida preventiva, para evitar un colapso de la presa, pero al mismo tiempo es una decisión forzada cuyas consecuencias nadie puede predecir ni medir todavía.
Esto es lo que hace más difícil el momento, porque no tenemos la capacidad para controlar del todo este aluvión de aguas abajo de la presa, inundando e incomunicando zonas pobladas y malogrando cosechas o sembradíos, ni para socorrer a todos los ciudadanos que se encuentran la esfera de los peligros.
Anoche, por ejemplo, las autoridades del Centro de Operaciones de Emergencias anunciaron que todas las comunidades próximas al área de influencia de la presa de Tavera, en tiempo de desfogue, tendrán que ser obligatoriamente evacuadas, lo que significa un enorme esfuerzo para proteger vidas.
Y aun cuando la información sobre los eventos meteorológicos ha sido oportuna y precisa y cuando los operativos de los equipos de socorro y reparaciones han sido continuos y extenuantes, nada impide que la situación siga agravándose con la caída de más lluvias en suelos saturados y con los desbordes de ríos, arroyos y cañadas.
En este momento difícil, la ciudadanía tiene que actuar con dos premisas ineludibles: con su sentido de cooperación para minimizar daños y con su sentido de solidaridad, para no escatimar los auxilios que necesiten nuestros hermanos, tanto en las encrucijadas de las inundaciones, como en la condición de víctimas o damnificados de esta tragedia.
Tomado del editorial de 
Momento difícil
de la fecha