lunes, 7 de noviembre de 2016

La engañosa carrera presidencial norteamericana

Las encuestas dan un empate técnico entre Clinton y Trump en votos populares de un 47% y 45%; sin embargo, por la arquitectura constitucional, eso no es determinante, ya que en cuatro ocasiones (1824, 1876, 1888, 2000), el candidato que obtuvo más votos, perdió la presidencia, el último de ellos, Al Gore, cuando sacó medio millón de votos más que Bush, perdió porque una Corte estatal de Florida, le dio al segundo los delegados de dicho estado por unos pocos votos remitidos por correo, proceso que terminó en la Corte Suprema 5 votos a favor y 4 en contra, evento que hoy sería peligroso porque dicha institución solo tiene 8 miembros, ya que recientemente falleció el magistrado Antonin Scalia.
En Estados Unidos, en realidad, los ciudadanos eligen a delegados, en este caso a 538, de los cuales para asumir el cargo, el candidato debe alcanzar 270; hasta ahora Clinton parece contar con 200 seguros, Trump con 155 de acuerdo a CNN y unos 183, están indefi nidos. Los once fundadores de la República de Estados Unidos, no confi aban en dejar al pueblo, gente iletrada, la tarea de elegir al Presidente.
La elección, que este año alcanza la cifra récord de 201 millones de electores registrados, un nuevo récord contra los 146 millones de las elecciones del 2008, de los cuales usualmente, apenas un 53% concurre: la votación más alta que se registra es la del 2008 con 131.4 millones, cuando Obama ganó por primera vez.
Desde 1992, cuando se empieza a llevar estadística de los votos tempranos, cuando apenas representaban un 7%, contra el 31.6% en las pasadas elecciones, en estas se llega casi 40 millones, que es el 33% de los votos probables y, según los sondeos, de TargetSmart, Clinton va ganando por 9 puntos a nivel nacional: 47.5 a 38.6, usualmente quien gana los votos adelantados, gana las elecciones. En este caso, solo faltan por votar, del sábado al día 8, dos tercios aproximadamente.
Este “primer boletín” nacional, aunque no es ofi cial, es devastador para Trump, puesto que desde temprano, los demócratas prepararon sus maquinarias para llevar a sus electores y, es muy difícil de superar pues tendría que ganar el 66% del resto.
El incremento en el voto temprano guarda relación con el voto de las mujeres, pues 56% de los votos emitidos les correspondió y entre ellas, Trump apenas alcanza el 36%; los hispanos votan en mayoría por Clinton y, falta ver si Obama anima el voto de color en la última jornada, que es la minoría que menos concurre a votar.
Si Clinton o Trump, en unas elecciones que algunos ven como reñidas, no alcanzan 270, los delegados, conforme a la 12ava enmienda, producida en 1804, luego de que las elecciones de 1796 terminaran en un duelo con la muerte de Hamilton, la elección pasa a la Cámara de Representantes, evento que ya ocurrió en dos ocasiones (1796 y 1800). De la misma forma el Senado, elige al Vicepresidente, si no es que por alguna impugnación de Trump, quien amenazó con desconocer los resultados si no gana, el tema no va a una peligrosa Corte Suprema par, que sin decisión podría dejar a Estados Unidos sin Presidente. 
Por Ángel Lockward ;-