martes, 29 de noviembre de 2016

Insana hostilidad

Se le pone a uno la piel de cocodrilo --ni siente ni padece--, frente a la crítica viciosa y a la hostilidad insana de algunos personajes que en los últimos tiempos han llegado a medrar en el entorno de la comunicación social. La mejor respuesta será siempre ignorarlos para que pasen inadvertidos, como si nada hubieran dicho o escrito jamás, como si no existiesen...
Su actitud descarada contra quienes le han superado en el campo de la academia y la literatura pone en evidencia su enorme frustración, en especial cuando se manifiestan políticamente descargando su ira primero contra Leonel y después contra Danilo porque no les dieron los cargos que pidieron sin tener ningún merecimiento.
Hay un caso muy especial para quien una de sus víctimas preferidas es el actual ministro de Cultura, Pedro Vergés, que de forma inteligente lo ignora por su incapacidad profesional, por su insignificancia humana, por su irrelevancia intelectual. Contra Vergés descarga sus bajos instintos desde mucho antes de ser designado ministro de Cultura, sin ningún motivo fuera de su envidia proverbial.
El sujeto pasó por ese ministerio --antes de ser ministerio--, como subsecretario de Tony Raful, a quien también trató de tumbar del puesto a puros chismes para que el entonces presidente, Hipólito Mejía, lo nombrara a él.
Ya con Leonel en la Presidencia, en el 2004, “se le tiró” un día para que lo designara embajador jefe de misión del país ante la Unesco, con sede en París. Y Leonel cometió el error de “embullarlo” con esa posibilidad. Como no lo nombró, terminó siendo su peor enemigo, quien más lo descalificó y quien más lo insultó desde una sentina que mantiene los jueves en un matutino.
¿Decir algo de mí..?
Ese personaje ha sobresalido siempre por su vocación para la intriga, para la acusación artera e irresponsable, para menospreciar a los otros, para subestimar capacidades ajenasÖ Su propio entorno ha sabido colocarlo en el lugar que se merece y en la actualidad lleva una vida miserable lejos de los afectos de quienes en algún momento le profesaron amistad y compartieron inquietudes.
Citarme con burla por mi condición actual de vicecanciller acompañando a Miguel Vargas, me resbala. Porque para llegar ahí coincidieron dos cosas: que me lo pidiera el presidente Medina y que me lo pidiera el canciller Vargas. El resto fue organizar mi regreso después de 12 años en el servicio exterior.
Diferente fue haber llegado a subsecretario de Cultura en el gobierno más vergonzoso que ha tenido el país en toda su historia, y sobre eso haber hecho un papel miserable lleno de traiciones a su superior inmediato; inventarse chismes para que lo nombraran secretario, y tratar de seducir con extorsiones a empleadas de menor jerarquía.
De modo, que risa sarcástica es lo que provoca su paso por aquella secretaría donde dejó evidenciados sus bajos instintos, su falta de escrúpulos y su escasa condición humana para respetar a sus compañeros, a sus superiores y a sus subalternos.
Sin perder tiempo...
Tiempo es lo que menos tengo para responder ataques desconsiderados de gente sin ninguna moral. Consecuentemente, no volveré a referirme ni a ese individuo ni a ningún otro de su calaña sin importar la naturaleza de sus críticas siempre y cuando no alcancen aspectos morales o familiaresÖ
... En esos casos tengo bien claro cuál debe ser la actitud de una persona que ha dedicado más de medio siglo de su existencia a la vida pública sin haber tenido jamás riña con la ley ni siquiera por una simple infracción de tránsito. Ese camino lo he visto siempre expedito: ...
¡...El campo del honor. Con todas sus consecuencias!
Por César Medina ;-
Lobarnechea1@hotmail.com