sábado, 24 de septiembre de 2016

``Los Parias del Caribe´´ somos tolerantes

De tolerantes y democráticos nos calificó el merecedor del Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña que concede cada año el jurado de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo, en esta edición entregado al autor peruano-español Mario Vargas Llosa que al recibir la presea con que lo distinguía República Dominicana, pensó que el jurado estaba loco al otorgarle este premio luego de que él en noviembre del 2013 comparara a Dominicana con los jueces alemanes nazis por privar de la nacionalidad alemana a los judíos en relación a la sentencia 168-13 emitida por el Tribunal Constitucional que delimitaba la nacionalidad dominicana.
El titular de su artículo ``Los Parias del Caribe´´ publicado el 3 NOV 2013 en el periódico español
impactó gravemente en la psiquis y el alma de los dominicanos, sobre todo de los de corazón noble y con alto sentido del nacionalismo. Hubo mucho rechazo hacia la entrega de ese premio, tanto que se piensa que el cambio de fecha de la feria del libro no solo obedeció a las remodelaciones en la Plaza de la Cultura sino además a que como estaban en pleno proceso electoral, entregar en abril un premio a alguien que generaba tan alto nivel de rechazo por diversos grupos sociales en el país podría haber afectado en el desenlace de las elecciones que se celebrarían unas semanas después.

Me causó cierta vergüenza ajena ver al laureado escritor pararse frente a un podio para hablarle no solo a los que ocupaban las butacas de la sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, sino a los miles de dominicanos que se enterarían instantes después de sus palabras gracias a la reproducción de las mismas en todos los medios de comunicación del país.
A todo esto, el señor Vargas Llosa no es que se haya retractado de su pensamiento, y hasta lo refirió como algo de un sector del gobierno dominicano que entiende puede estar equivocado, pero que son ``tolerantes y democráticos´´ al otorgarle ese premio luego de que él planteara su pensamiento al mundo a través de ese periódico europeo.

En muchos años no creo que haya habido tanta expectativa de lo que acontecería esa noche en la sala principal del Teatro Nacional y durante todo el acto inaugural de la XIX Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2016, no hubo más ansiedad por escuchar un discurso como en esa ocasión, pues todo el mundo anhelaba saber lo que diría el escritor que nos tildó de nazis por querer implementar las políticas migratorias que nos corresponden y a las que tenemos derecho como cada nación soberana del mundo. Que esté mal o bien es otro asunto, pero se nos debe respetar como se respeta la deportación masiva que realiza Estados Unidos de inmigrantes mexicanos y nadie los tilda de nada, o algunas de las naciones donde los propios haitianos han emigrado que aplican sus políticas sin que ninguna voz se alce, pero que pesa y cuesta aceptar y respetar a Dominicana en sus decisiones y todo el mundo se cree con derecho de inmiscuirse y querer cambiar.

Esa noche la seguridad estaba reforzada y se tomaron las medidas de lugar por si de alguna forma alguien intentaba boicotear el evento, la que llegó más lejos fue una señora que al intentar gritar una consigna a la primera palabra fue callada y sacada de inmediato de la sala sin siquiera percatarse de que dijo algo, aunque todos los allí presentes escuchamos claramente el inicio de aquel grito entrecortado justamente en el momento que el ministro Vergés pronunciaba su discurso.

Irónicamente y así lo demostramos a Vargas Llosa y al mundo, no solo somos tolerantes y democráticos, sino que tampoco tenemos memoria para recordar lo que otras personas y naciones han hecho o dicho en contra de nuestro país. No proclamamos a nadie como persona non grata ni los retiramos de nuestro territorio o revocamos sus visados a pesar de que humillen y laceren la dignidad de nuestros valiosos dominicanos, al contrario, les invitamos a venir, les abrimos las puertas y los llenamos de elogios y regalos para que se vayan felices. Eso puede tener dos explicaciones; o realmente queremos mantener buenas relaciones con todo el mundo y respetamos la opinión de los que van en contra de nuestras ideas, o somos una sociedad lambiscona que trata mejor a quienes nos pisotean y humillan para que se sientan con más fuerza para seguir haciéndolo.
Por Lorenny Solano ;-