martes, 6 de septiembre de 2016

¡Decisión política!

Es verdad lo que dice un amigo vinculado a la Junta Central Electoral: la elección de los miembros de ese órgano no es como desfilar en la pasarela de un concurso de belleza Más que aspirar, se trata de una decisión política en el más alto nivel del Estado que exige ponderación y ecuanimidad...
Por eso parece un eufemismo --en el peor de los casos una tomadura de pelo--, el pedido para que se presenten aspirantes y que se inscriban nombres como si no se tratara de una decisión del más alto nivel político con serias implicaciones futuras.
Los miembros de la JCE serán escogidos en una negociación política y el Senado sólo llenará el requisito de presentarlos al pleno para sancionar la propuesta En consecuencia, pierden su tiempo quienes se aventuran a inscribir sus nombres en una lista de aspirantes que ni siquiera será considerada.
De la misma forma en que el Senado --particularmente la comisión especial de nueve miembros conformada para esos fines--, se irrespeta cuando pide que ciudadanos bienintencionados se presten a ese juego carente de lógica en tanto se negocia por fuera la nueva composición de la JCE.
Tampoco puede pretenderse que el llamado “liderazgo social” --que no representa ni es delegatario de ningún poder conocido--, asuma protagonismo en una decisión de carácter puramente político y mucho menos erigirse en árbitro de una prerrogativa constitucional del Senado.
...La primera opción
La primera opción como presidente del Senado debe ser la de Roberto Rosario Márquez Porque lo ha hecho bien en los seis años que lleva en ese cargo y porque es hombre de firmeza y probidad comprobadas en tres procesos electorales que ha dirigido, incluyendo el del pasado 15 de mayo.
Aunque Rosario originalmente provino de las filas del PLD --al igual que los demás miembros de la Junta fueron propuestos por los demás partidos mayoritarios--, nadie en sano juicio puede decir que ha actuado con parcialidad hacia esa formación partidaria.
Su administración ha dotado a la JCE de la credibilidad perdida después de la muerte de don Ángel Liz hace casi cuatro décadas, y en el plano internacional ha acreditado a ese órgano como uno de los más eficientes y tecnificados de la región. Ha asesorado en materia electoral a por los menos cinco países del área.
Por supuesto, está claro que nadie podría pretender atentar contra la transparencia y la limpieza electoral mientras él esté al frente de la Junta. Por eso hay miembros del llamado “liderazgo social” --que no son más que grupos satélites de la oposición--, que no lo quieren ni en pintura.
Una historia conocida
Las instancias que toman esa decisión no pueden ignorar que el proceso anterior fue boicoteado con mucho tiempo de antelación porque la oposición siempre supo de su desventaja. Existen evidencias de que hubo intento de última hora para hacer abortar las votaciones.
Dos semanas antes de las elecciones, dije en esta columna que el propósito era desacreditar el proceso electoral por dos razones, 1):
-Deslegitimar al gobierno de Danilo Medina para justificar una embestida opositora de cuatro años, que ya ha comenzado a verse, y 2);
-Descalificar a Roberto Rosario, relevarlo en la Junta y asaltar el Registro Civil para contaminar el padrón e imponer en 2020 una “nueva mayoría”...
Algo que también ha comenzado a verse.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@Hotmail.com