viernes, 19 de agosto de 2016

Teledemocracia y torpeza

“FUE UNA TORPEZA PRETENDER...”
El detalle más llamativo de los minutos previos al inicio del acto de juramentación del presidente Medina, fue la llegada del presidente venezolano, Nicolás Maduro, conduciendo él mismo su yeepeta, en medio de todo aquel protocolo. Al poco rato se daba inicio a la sesión, donde una vez más, la oposición al PLD demostraría su talento inigualable para la torpeza política, intentando boicotear la ceremonia. Se retiraron de la sala, mientras los organizadores del acto iban llenando sus espacios. Finalmente, nadie lo notó y todo transcurrió en paz y en orden.
EL MOMENTUM PERDIDO
Con su ausencia del escenario donde TODO el país tenía puesto sus ojos, la oposición demostró desconocer las reglas más elementales de lo que en España llaman, La Teledemocracia. Y es que en las democracias y sus luchas, la televisión no es importante: es determinante. Tanto, que a ella se ha de adaptar toda agenda de pública actividad política. Y es que si no estás en la televisión, no existes. Lo que ocurre y no lo cuenta la televisión, no ha ocurrido. Una cosa es la farándula política de los que vemos todos los telediarios y leemos todos los periódicos impresos o digitales, y otra muy diferente es la inmensa mayoría de la gente, centrada en los desafíos de su diario vivir... buscado el peso.  Pero de esto, a pesar de contar con buenos intelectuales, la oposición al PLD ni se entera, y así le va... y así le fue. Como es natural, durante la emisión del discurso del Presidente el país era un solo televisor. Para aplaudirlo o criticarlo, pero era un solo televisor. Era ese el Momentum que debía utilizar la oposición para desmontar ante el país el discurso presidencial, pero no. Decidieron hacerlo, dos horas después, cuando el país NO era ya ni medio televisor porque había caído la audiencia.
INCOHERENCIAS
¿Quién entiende a los señores? Declaran al gobierno de ilegal e ilegítimo, y se niegan a reconocer los resultados electorales, pero sólo aquellos resultados que no les favorecen. ¿Y entonces? Las irregularidades denunciadas sólo fueron cometidas en aquellos lugares donde el PRM perdió. En el Distrito Nacional no paso nada. ¡Son terribles, ya les digo! Desconocen la victoria del Presidente que les venció con 1.2 millones de votos de ventaja, y al mismo tiempo celebran con la alegría de un enano en chercha la juramentación del nuevo alcalde del D.N., David Collado, que es la nueva estrella de esa organización (PRM) y del sector privado y, por como pintan las cosas, y ante las torpezas de sus adversarios internos, podría ser el candidato presidencial de 2020. Pero no os desesperéis. Lo ocurrido con la oposición en la Cámara de Diputados fue mucho más grave, pues allí, mientras se negaba a reconocer la victoria de su adversario, le exigía a la vez un nuevo pacto político, con carteles y todo. O sea: te declaro ilegal e ilegítimo, no reconozco tu primer lugar, pero te exijo, con carta incluida, que me reconozcas como ocupante del segundo. Exige un Pacto por la Democracia al gobierno constitucional que no reconocen como tal, y como en el tema del “fraude”, apoya el centralismo democrático pero sólo donde les conviene, es decir, en el poder municipal. En el Congreso y el Ejecutivo, exige diálogo, consenso, participación, boroneo de cargos, diálogos de aposentos y otros versos.
EL IPID AL PODER
Todo esto preocupa mucho a los aguaitadores de la cosa nacional, pues todos sabemos que el PLD necesita -urgentemente- tener una oposición con visión democrática y real intención de ganar la credibilidad del electorado para ganar las elecciones. Pero al paso que vamos, si una grave crisis económica no nos visita en los próximos cuatro años, todo presagia que seguirá el partido morado “muriéndose de éxitos”, y haciendo él mismo de partido opositor. O quizás, ante el vacío, el sector empresarial en rebeldía se decida a asumir y a asumirse públicamente como partido opositor, que buen nombre ya tienen El IPID, Iniciativa Por la Institucionalidad Democrática; dando así, un paso más allá de lo que en lo esencial es al día de hoy: una excelente arma de reglamento y presión para negociar el Pacto Fiscal en camino, mostrándole al gobierno peledeísta, sus poderos.
Por Pablo Mckinney ;-
pablomckinney@gmail.com