viernes, 12 de agosto de 2016

Muertos que pesan "EN EL CEREBRO DEL DELINCUENTE"

Santo Domingo;- Se me han acercado varias personas para preguntar si no tengo miedo de “bregar” con tantos delincuentes. Me preguntan que si son gente normales. Qué cómo tienen la cara, cómo miran, cómo actúan, que si se ven como una persona cualquiera.
La respuesta: Sí, parecen personas que respiran como cualquiera, sienten, padecen, les da frío, calor, escalofríos, lloran cuando les hablo principalmente del tema de los hijos y la familia. Eso los deja marcados. También se ponen difíciles, a veces, después se aflojan, entran en confianza, en fin.
Yo diría que son normales hasta que comenzamos a hacerles preguntas y ellos responden. Es como si “penetráramos a su cerebro” y descubriéramos que está pasando por sus mentes, pues como es sabido, nadie puede ocultarlo todo ni decirlo todo con palabras. La conciencia lleva la delantera. Las cosas que revelan con gestos tienen mucho valor, pero sobre todo el mensaje de pesar en sus almas.   
Estas son las historias de hoy ....
El cantor prisionero
Casualmente estaba cantando para un grupo de estudiantes que había ido a visitar a los internos de la Cárcel Modelo de Najayo, el segundo día en que estábamos haciendo las entrevistas. No estaba planificado pero lo agregamos y aquí está su testimonio.
“Estoy aquí porque Dios lo quiso, quizás con algún propósito, condenado a 30 años por la muerte de una persona. Un joven mató a otro en una discoteca, en una riña y condenaron a los cinco amigos que estábamos ahí compartiendo.
A la persona la mataron de una puñalada. El culpable fue uno que está en la calle ya. Por buena conducta le dieron la libertad a la mitad de la pena. De los que estamos implicados sólo uno era delincuente, los demás no lo éramos.
Yo caí preso porque me implicaron en ese caso. Me mencionaron. El problema vino porque yo le presté una passola al muchacho que dio los machetazos. Una persona identificó a todo el que estaba sentado en la mesa donde yo estaba y caímos todos. Eso fue en una discoteca de Haina.
-Describe tú mismo cómo eres
-Yo no soy un santo. Pero realmente lo que yo hacía era vender ropa en el Mercado Nuevo de la avenida Duarte. Tenía mi familia. Tengo 20 hijos. Dos pares de mellizos. Cuando caí tenía tres hijos. Los otros los tuve aquí en la cárcel. Yo llegué a quinto de la primaria, ayudaba a mis hermanos porque el padre de nosotros murió joven. Somos 19 hermanos. De padre y madre somos seis y murieron dos. Al más pequeño la Policía le dio unos golpes y murió.
Yo cuando estaba en la calle y caí preso..... Mira, tú llegas a tu casa y le dices mami mira esto, mira aquello. Tú mamá te dice: “Déjame tranquilo, vete para allá” y no te hacen caso. Por eso es que uno coge la calle. Yo comencé a ir a la discoteca, a andar por la calle y a meterme en todo lo que apareciera.
Por eso es que hay hijos que hasta matan a sus padres porque están descarriados. No hay amor. No hay nada. Tú nada más recuerdas cuando te dicen: “No tengo tiempo”, “no tengo cuarto”, “déjame tranquila”, “vete a robá, vende droga” y esas cosas. Uno sabe que es un decir pero se le va metiendo eso en la cabeza y cuando viene a ver lo hace.
¿Qué hacías tú?
Yo andaba manga por hombro. Tuve problemas en la calle. Me metí en las drogas. Buscaba puntos y le quitaba la droga al que la vendía. Comíamos todos. Yo iba donde un vecino que no tenía con qué cocinar y le decía tenga, coma bien. A un muchacho le daba unos tenis y así yo ayudé a mucha gente de mi barrio. Primero lo hacía porque odiaba a los que vendían y se las quitaba y la destruía. Después la vendía. Me dieron varios tiros por eso. Para uno poderle quitar una droga a una gente hay que enfrentarse con ellos y no es fácil. Es la vida en un hilo.
¿Nada te detuvo?
Mi hijo grande me dijo un día: “Papi, tú vas a hacer que te maten si sigues en eso, y con quién yo me voy a quedar”. Me tranquilicé por un tiempo. Me puse a vender mi ropa de nuevo. El problema de la cárcel vino por la riña. A veces uno se deja llevar de las influencias de los amigos: Vamos a hacer esto y aquello. Si uno no reflexiona rápido está perdido.
¿Cuéntame la riña?
El día del problema yo andaba en un grupo, uno de nosotros mató a un muchacho y nos metieron a todos en el caso. Mi hermano fue a llevar una novia a su casa y después yo también me fui. El problema fue que a uno de los que estaban sentados en la mesa compartiendo con nosotros lo machetearon y se lo llevaron al hospital. Vino un hermano de él a pelear, en venganza, y ahí se armó el rebú. Uno del grupo de mis amigos lo mató y nos acusaron a todos los que estábamos ahí.
¿Por qué hirieron al primero?
El pleito se armó porque una mujer estaba con un tiguerón, y otro que había estado con ella antes la invitó a bailar. Ella no quiso y tú sabes. Salió uno cortao. Todos éramos amigos del mismo barrio: el herido, el muerto y el que mató.
 ¿Cuánto ganabas vendiendo ropa?
En mi trabajo legal yo conseguía 3 mil, 4 mil, 5 mil en un día. Daban para comer. Pero por estar con la juntiña me dañé.
-Cuéntame del arte aquí en la cárcel
-Desde pequeño mi papá tenía un combo. En la familia somos músicos. En cuanto a la escritura el único que se ha destacado soy yo. Yo comencé a escribir cuando murió mi mamá a los 12 años. Cuando eso se cantaba en galleras. Yo cantaba, la hermana mía que murió tocaba un acordeón, mi hermano tambora, yo güira. Aquí en la cárcel me destaqué componiendo canciones a algunos artistas que están fuera. Encontré quien me ayudara aquí adentro a formar una banda y tengo mi equipo. Enseño a los muchachos que tienen talento y cantamos y animamos el penal. Yo he cantado con Martha Heredia cuando la traen.
¿Qué canción te identifica?
/Aconsejo a la juventud que me está escuchando ahora /que oiga este mensaje para que deje las drogas /Sé que te vas a sentir bien, todo muy chulo/ pero eso pertenece al bajo mundo /Llega un momento en que no tienes para comprar y es ahí donde empieza la maldad /Robo, matanza, atraco asechanza, /Escúchame bien / para que veas como es que te persigue la Policía/ te hacen vivir en un infierno / tu familia sufre con allanamiento a cada hora /buscando la droga /y si te agarran/ te van a golpear/ seguro que un muerto van a dejar.
CÁRCEL MODELO
Najayo hombres

En este penal las mujeres controlan. Tanto en la Dirección como administración, psicología, educación, áreas de tratamiento y jurídica. La idea es que sientan el espíritu protector de una madre, aunque cuando haya que sancionarlos se les da como enseñanza y cuando hacen algo bueno tienen recompensa.
Najayo mujeres
Aquí hay 302 internas, de las cuales 133 están condenadas y 169 son preventivas. Se trabaja desde su ingreso con una evaluación para ver cuáles van al sistema educativo y cuáles pueden enseñar. Todas hacen trabajos de limpieza. Están allí por drogas, riñas, robos, homicidios y violencia intrafamiliar.
Por Wendy Santana de Franjul ;-
wendyaurora1@hotmail.com