lunes, 22 de agosto de 2016

Los ‘cachorros del califato’

El pequeño verdugo. Imágenes del vídeo que el
EI difundió en marzo en que un niño de unos c
uatro años acciona el detonador de una bomba
y hace estallar un coche con tres prisioneros
El Estado Islámico hace ostentación de su programa de adiestramiento de menores para poder utilizarlos en la guerra
La utilización de menores en las guerras no es ninguna novedad, pero en el caso del Estado Islámico constituye una práctica perfectamente reglamentada. Los llamados cachorros del califato son la amenaza que la organización yihadista prepara para el futuro: niños captados desde corta edad para ser aleccionados y entrenados en diversas funciones de combate. O bien huérfanos, o bien arrancados de las manos de sus padres mediante distintos métodos, son atraídos a una especie de campamentos de verano, con sus correspondientes meriendas. Los que parezcan resultar útiles serán concienzudamente aleccionados.
El Estado Islámico no ha ocultado estas prácticas, sino todo lo contrario: han sido parte fundamental de su propaganda de terror, al menos hasta el pasado mes de marzo, en que difundió un vídeo que mostraba a un niño de unos cuatro años, vestido con un uniforme de camuflaje a su medida, que accionaba un detonador para hacer explotar un coche en cuyo interior había tres prisioneros vestidos con el preceptivo mono de color naranja.
En los seis meses precedentes, el EI exhibió imágenes de niños participando en el asesinato de prisioneros, como el caso de un chaval de unos diez o doce años que disparaba a la nuca de dos supuestos espías rusos.
Tres entidades, el observatorio del yihadismo Quillian Foundation, una asociación dedicada a prevenir la proliferación de niños soldado creada por un general retirado, Roméo Dallaire, y las Naciones Unidas, presentaron en marzo un informe ante el Parlamento británico a raíz de saber que unos 50 niños de esta nacionalidad estaban en manos del EI.
Precisamente el niño que supuestamente hizo estallar el coche con los tres prisioneros era británico. Se llamaba Isa Dare y era hijo de una londinense de 25 años, Grace Dare, que hizo el viaje de la yihad en el 2012. En Siria se casó con un miliciano sueco y tuvieron, muy pronto, este niño.
El informe Niños del Estado Islámico contabilizó hasta 254 vídeos de la organización en los que aparecían menores. Los casos registrados apuntaban a chicos de entre 10 y 15 años. Sin embargo, el analista Ayman al Tamimi, que ha conseguido hacerse con un volumen importante de documentos del EI, señalaba en junio del 2014 que había encontrado menciones de niños de cinco años. El caso de Isa Dare lo confirmó.
Cuanto menor el niño, mayor es el partido que los yihadistas obtienen porque les resulta más fácil inculcarle su programa de desensibilización a la violencia, que luego se sustancia en imágenes exhibiendo cabezas cortadas o jugando al fútbol con ellas.
El caso extremo es el uso de menores en atentados suicidas. Tan solo en julio del 2015 el Observatorio Sirio de Derechos Humanos contabilizó 19 casos. Este dato fue recogido por el documento británico, que sin embargo no hacía mención de algo mucho peor: otro informe, presentado un mes antes, en febrero del 2015, por el Comité de las Naciones Unidas para los Derechos del Niño, determinaba que el EI estaba usando en Iraq niños con algún tipo de discapacidad mental como escudos humanos y como terroristas suicidas, así como niños kurdos o yazidíes.
El caso de Iraq es especialmente significativo, ya que en el país existen testimonios del uso de niños discapacitados antes de la aparición del Estado Islámico tal como es hoy, es decir, cuando los yihadistas se identificaban como Al Qaeda en Iraq o como Estado Islámico de Iraq (ISI).