viernes, 26 de agosto de 2016

La economía española crece sin Gobierno

El PIB crece un 0,8% en el segundo trimestre de 2016 a pesar de la falta de acción política para tomar medidas decisivas que impulsen el sector. 
La economía española creció un 0,8% en el segundo trimestre de 2016 y acumula ya cuatro trimestres consecutivos creciendo a este ritmo, según los datos publicados este jueves  por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La cifra, una décima superior a lo prevista inicialmente por este organismo, muestra que seis meses sin Gobierno no han influido decisivamente en la buena marcha económica de España, al menos en lo que a estadísticas se refiere. Así, el crecimiento respecto al mismo trimestre del año 2016 se sitúa en el 3,2%, aunque dos décimas por debajo del trimestre precedente.
Analizando el crecimiento anual del Producto Interior Bruto (PIB) entre abril y junio de 2016 desde la óptica del gasto, se observa una contribución menor de la demanda nacional (3,0 puntos frente a 3,8 del trimestre anterior), pero una aportación mayor significativa de la demanda externa (0,2 puntos frente a -0,4).
Sin embargo, las estadísticas muestran que el crecimiento del empleo se modera. En el segundo trimestre, el empleo aumentó a un ritmo del 2,9% en términos interanuales, tres décimas menos que en el trimestre anterior, lo que se traduce en la creación de 484.000 empleos equivalentes a tiempo completo en un año. En relación al primer trimestre, el empleo creció un 0,6%, tres décimas menos. Este comportamiento, junto con la variación experimentada por la jornada media asociada, da como resultado una desaceleración de tres décimas en la tasa anual de las horas efectivamente trabajadas (del 3,2% al 2,9%).
Si bien no todas las estadísticas son positivas y algunas de ellas indican que el crecimiento puede haber comenzado a ralentizarse, los datos demuestran que la economía española continúa creciendo y se niega a seguir las previsiones que auguraban ciertos políticos, medios de comunicación y el sector empresarial sobre la influencia negativa que la incertidumbre institucional iba a tener en la buena marcha de la economía.
Por María Jesus Vigo Pastur ;-