martes, 2 de agosto de 2016

¿Estará linda la mar en 2020?

EL PELIGROSO SLF. En el PLD y en toda la partidocracia nacional muchos no se reponen aún del SLF, el Síndrome Leonel Fernández que remite al hecho de que es posible, sin haber ejercido ninguna función pública ni tener al lado a una familia todopoderosa, alcanzar la nominación presidencial de un partido y posteriormente la jefatura del Estado. Solo que el fenómeno Leonel es el fruto de un momento histórico en el que dos de los grandes caudillos nacionales necesitaron a un delfín para vencer al tercero, y él fue el escogido. Se había preparado para ello.
Las musas del caudillismo le sorprendieron trabajando. En la actualidad, las circunstancias son otras y es otro el mundo político con  sus redes sociales, su imperialismo mediático, las corporaciones financieras gobernando gobiernos y países, y todo esto agravado con la pérdida de toda utopía e ideología en la lucha política, perdida ya toda fe y confianza del ciudadano hacia sus políticos, sus instituciones y hasta hacia sí mismo, que es lo peor. Así de perdido anda Occidente.
EL CLIENTELISMO NO DA PARA TANTO NI PARA SIEMPRE
Es en este escenario político nacional tan de siglo XXI -pero con prácticas tan medievales-, donde nos encontramos con varios proyectos presidenciales en el PLD. Como para las elecciones de 2020 Danilo Medina no puede seguir y Leonel Fernández no debe volver, en el PLD la oportunidad está ahí para quien haga su trabajo, para quien, como Leonel en 1994, las musas del poder le sorprendan trabajando, que ya dije. Que cada aspirante se dedique a lo suyo, que NO debe ser amarrar por aquí, figurear por allá, sino fajarse a hacerlo bien allí donde esté o vaya a estar. Para 2020, la candidatura presidencial el PLD pasará ineludiblemente por el apoyo y visto bueno de Medina y Fernández, que en los momentos políticamente álgidos del PLD -en 2012 y 2016- han demostrado porqué son ellos y no otros los líderes indiscutibles de ese partido. Esta vez y como es tradición, la campaña electoral de 2020 inició el día después de las elecciones de mayo pasado, por lo que, puestos a la labor, digamos que la candidatura presidencial debe ser el reconocimiento de los peledeístas a los méritos acumulados en su vida personal, profesional y partidaria de uno de los suyos (o un extra-partido empoderado), a su capacidad para atraer el voto de los indecisos, o sea, de ese centro que va y viene, con énfasis en los jóvenes -viejos y nuevos votantes- y en las benditas mujeres (“bendita la luz de tu vientre, amor”) que son hoy algo más de la mitad de la población, administran medio país y de una manera o de otra gobiernan casi todos los hogares. El clientelismo no da para tanto ni dará para siempre.
UN ACERTIJO POR “GADEJO”
Para 2020, Temo que alguien podría intentar saltar la Pared con la ayuda de un Rey. Que un Abel podría “bajar” a la capital sin matar a su hermano. Un Valentín podría seguir avanzando siempre con su cara de “yonofui”; y hasta un David, siempre tan callado, -sin ser morado-, de tan bien patrocinado y mejor asesorado podría en 2020 volver a vencer, esta vez a un Goliat mayor que el de mayo. Finalmente, y como uno es ya incapaz de escribir estos bulevares sin apoyarse en la santa poesía y sus dones, se aconseja aquí no olvidar al Rubén Darío que romántico advertía a su Margarita: “Está linda la mar. Está linda la mar. Y el viento, lleva esencia sutil de azahar: tu aliento”. Por cierto, ¿estará linda la mar para 2020?  Con su permiso.
Por Pablo Mckinney ;-
pablomckinney@gmail.com