viernes, 12 de agosto de 2016

¿Elecciones simultáneas?

En la reapertura de los debates sobre la Ley de Partidos han surgido elementos que hacen rica la discusión sobre la norma que vendría a regular la vida de las formaciones políticas en la República Dominicana. Las propias organizaciones que deberán someterse a un ordenamiento jurídico, y otras que quieren verlas ajustadas a esquemas que obliguen a una funcionalidad amparada en la eficiencia y la transparencia, o en un cuadro donde su papel no sea tan decisivo, opinan en distintas direcciones, sin que se avance hacia un entendimiento que permita una elaboración de consenso.
El debate viene arrastrando temas como el de las primarias simultáneas obligatorias y con padrón abierto, contrapuestas a las cerradas en las que cada partido político las organice partiendo de los miembros registrados en su padrón y en la fecha que resulte políticamente conveniente a sus intereses estratégicos. Además, el relativo al voto preferencial y el referido a la pertenencia de la curul, en el que el individuo, como ahora, se considera propietario, o el que pretende que ésta sea un espacio para el colectivo que sirvió de canal para que el legislador la ocupe.
Con relación a las elecciones internas simultáneas, obligatorias y con padrón abierto, sistema que solo funciona en tres países de América Latina, el choque de pareceres se ha hecho evidente, porque algunos quieren que en un mismo día todos los partidos escojan a sus candidatos con el padrón que serviría para las elecciones generales, para que los electores, sin importar que militen o no en formación política alguna, y aun militando, puedan elegir entre los precandidatos de cualquier partido sin que importe que sean del suyo. Otros, entre los que me inscribo, quieren la apuesta contraria, que busca preservar la identidad partidaria, el sentido de cuerpo y pertenencia que impediría el desdibujamiento partidario, la desideologización, la descomposición de las plataformas programáticas y el avance hacia la individualización y profundización de la privatización de la política.
La puesta en marcha de este esquema llevaría a la eliminación paulatina de la militancia, contribuyendo de esta manera a crear entidades de corte mediático, cascarones compuestos por figuras que activarían a las masas para las zafras electorales, lo que traería como consecuencia que entre zafra y zafra, al perderse el sentido de pertenencia, el vacío traería la dispersión en las formaciones partidarias y, por consiguiente, el debilitamiento de éstas, un relajamiento de la actividad política profesional, porque la militancia es la que forma y profesionaliza.
Pues bien, como esta propuesta de “todos a las urnas a votar a cualquiera de forma obligatoria”, tiene fines como los que mencioné, la han traído para complementarla con la práctica de la curul individual; transversalidad que nos conduce al juego de la sociedad de individuos que ciertos grupos de la sociedad civil, financiada por sectores extranjeros, viene promoviendo desde hace años para debilitar el sistema de partidos políticos tal y como lo conocemos, tal y como concibió Juan Bosch al PLD; una organización de cuadros instruidos, de dirigentes con capacidad de conducir a las masas.
Por Manolo Pichardo ;-