miércoles, 8 de junio de 2016

Delincuencia o percepción (Vídeo)

COMO DIJO CAMPOAMOR.- La Policía Nacional no podrá superar la actual ola de delincuencia por una razón muy sencilla. No usa gafas, y en caso de que sí, no son iguales a las de la población. Los conductores y los peatones ven dos jóvenes en un motor sin casco ni identificación, sospechan que son delincuentes, pero los agentes prefieren parar a otro joven con casco e identificación que anda trabajando como delivery. La modalidad de estos días es que las bandas se muevan de manera conjunta, o que los asaltantes se acompañen de escoltas, delante y detrás.
Los paseantes y las víctimas advierten el cambio, pero las patrullas de a pie o motorizadas no. Los motores tampoco son máquinas del otro mundo. Iguales a los que se utilizan en el servicio de transporte o  motoconcho, y la idea es disimularse en el tráfico de la ciudad o del barrio, solo que con la cilindrada aumentada con arreglos hechos al efecto. El hombre de a pie o el montado se da cuenta del truco, pero no la autoridad encargada de evitar o perseguir el crimen. Y no es que estén en Belén con los pastores. Campoamor lo tuvo claro hace siglos: “ ...Todo depende del color del cristal con que se mira ”...
¿Y QUÉ DEL PERFIL SOSPECHOSO?.- Cuando ocasionalmente apresan a los asaltantes con la mano en la masa, descubren que pertenecen a uno que otro de los cuerpos armados, pero con mayor frecuencia a la Policía Nacional. La gente del barrio denuncia la situación, e incluso el ministerio público da la voz de alarma, pero la institución solo se entera cuando el hecho no puede ocultarse. La población siente que vive con el enemigo en el solar, en una especie de cohabitación, pero la autoridad no solo vive, también duerme, lo oye roncar y no lo despierta. Hablan de una policía preventiva, pero la realidad es otra. Los criminales corren a mayor velocidad, atletas de alto rendimiento, y la Policía Nacional con sus pasos cortos nunca podría alcanzarlos, aunque quisiera. Y ya hasta eso se duda, de que quiera alcanzarlos, pues ni siquiera sigue sus huellas. Cuando era a caballo era más fácil que ahora, que en carro o en motor, pues se auxiliaban de unos prácticos que conocían la zona y rastreaban con eficacia. ¿De qué va lo del perfil sospechoso si en el destacamento los verdaderos policías no se dan cuenta de que conviven con maleantes?...
NI PERCEPCI”N NI ESTADÍSTICA.- Llevo tiempo diciendo a las autoridades que se olviden de percepción o de estadísticas, que mejor hagan su trabajo, que percepción o estadísticas se darán por añadidura. Sin embargo, insisten en lo mismo, conociendo como conocen la reacción de la opinión pública y de la población en sentido general. Pero no hacen caso, no atienden consejo. Procuran a toda costa que se les reconozca, como si el reconocimiento pudiera construirse al margen de un trabajo eficiente, efectivo, que llene las expectativas. ¿Qué importa percepción o estadísticas, en cuanto a un descenso en los índices, cuando se producen asaltos como los del fin de semana en Piantini o La Esperilla? La escena del delincuente armado con la niña produce pavor, pues demuestra que los maleantes no se detienen ante nada y que son capaces de todo. Toni Montana o Al Pacino en Scarface entra en desgracia con su suplidor de drogas cuando se niega a estallar una bomba en un carro en que iba un niño...
EL LOBO EN LA CALLE.- Aunque Toni Montana es un personaje de película, y más malo que Buceta, tuvo escrúpulos en un momento crucial del filme. Unos escrúpulos que por lo visto no tienen los criminales dominicanos, que no se detienen ante la presencia de una niña, a la que pudieron haber baleado si la situación hubiera pasado a mayor. Con tanta peligrosidad en las calles que nadie hable de percepción o estadísticas, o sí, percepción de la gravedad del momento, o estadísticas de números rojos. La Policía Nacional está perdiendo la batalla, eso es lo que cree la población, y con toda la razón de su lado. Que no vengan por tanto con ese cuento viejo, y gastado, y perverso, de que lo de ahora es una conspiración contra el jefe de la Policía Nacional, al que se quiere hacer saltar del cargo. Esa es una estampita repetida, y todo el mundo la tiene en su álbum, por lo que si a historia se va, que se sea más original, por lo menos, y que no se haga ninguna de las variantes de Caperucita, que ya el Lobo no es un dibujo a colorear, ni vive en el bosque. Es asaltante en la ciudad, y tan criminal que pudo haber baleado a una niña...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do/@orlandogildice