miércoles, 4 de mayo de 2016

¡Una provocación inaudita!

La violación del espacio aéreo del Palacio Nacional -ocurrida en la mañana de ayer mientras el presidente Danilo Medina recibía las cartas credenciales de cuatro embajadores latinoamericanos-, constituye una provocación temeraria de un general piloto retirado que pudo haber provocado una tragedia.
Semejante acción usualmente tiene alto costo para sus autores porque en todas partes del mundo algo así se considera un acto de hostilidad que atenta contra la seguridad de la Casa de Gobierno y de quienes la ocupan, como en este caso el Presidente de la República...
... Porque no sólo se trató de un vuelo rasante sobre la sede presidencial --de por sí considerado en todos los protocolos de seguridad del mundo como un acto de agresión--, sino de la acción insólita de que una avioneta sobrevoló una y otra vez para desparramar propaganda política que en principio pudo haberse interpretado con otros propósitos. Abordo de la aeronave iba nada más y nada menos que el general piloto --felizmente retirado de la Fuerza Aérea--, Rafael Percival Peña, un hombre de armas tomar que ha sobresalido por el tono agresivo e irrespetuoso de su discurso político y que en muchas ocasiones se ha visto envuelto en controversias que han escandalizado a la opinión pública.
¿Qué pudo ocurrir?
La acción de Percival, que es candidato a senador por un partidito con las siglas PUN, pudo haber terminado justo con el sonido onomatopéyico de la entidad que lo postula: ¡pun!
Habría bastado que se aplicara el protocolo de seguridad de la casa de gobierno para que la pequeña avioneta de Percival fuera derribada en el acto... Porque, repito, desde el momento en que se lanzaron los volantes y que la aeronave sobrevoló de forma rasante más de una vez sobre la sede presidencial, se identificó ese hecho como una agresión hostil.
En el mejor de los casos lo mandatorio era que inmediatamente despegaran de San Isidro los Super Tucanos siempre listos para esas cosas y que persiguieran a la nave intrusa hasta darle alcance... Ya en el aire, ellos siguen protocolos rigurosos que pueden llegar incluso al derribo.
Otra alternativa defensiva era que desde tierra se disparara contra la aeronave hostil hasta derribarla. En cualquier otro país, una de esas dos cosas habría ocurrido. Afortunadamente en ningún momento se consideró en peligro a quienes estaban en ese momento en el Palacio Nacional, entre ellos el presidente Danilo Medina, los cuatro embajadores que se estaban acreditando y los ministros y funcionarios de más bajo nivel con oficinas en la sede presidencial.
...Lo hizo a conciencia
El general Percival Peña sabe muy bien --como viejo piloto que es--, que en cincuenta millas a la redonda del espacio aéreo del Palacio Nacional está restringido todo tipo de vuelo comercial o militar... Y también sabía bien los peligros a los que se exponía con su acción temeraria.
Por supuesto, Percival lo hizo adrede para agenciarse una figuración pública que no ha tenido por ninguna otra vía faltando apenas 12 días para las elecciones del 15 de mayo donde él figura en una candidatura que todo el mundo ignoraba.
¡Quién sabe, tal vez hasta quería que lo derribaran!
Su acción tendrá consecuencias legales, dijo Alejandro Herrera, director del IDAD... Pero la prudencia recomienda que se espere después de las elecciones para exigirle explicaciones al temerario ex oficial y político.