sábado, 28 de mayo de 2016

Silencio en el PLD

La admirada dama que es Josefina Pérez Gaviño ha tenido el privilegio envidiable de pasar por la ciénaga de la política sin tocar el lodo. Tal vez por eso y por la larga militancia que acredita en el partido que fundara su tío y mentor, Juan Bosch, le ha hecho la acreedora de la autoridad moral necesaria para representar a millares de dominicanos que nos seguimos preguntando qué pasó en el PLD en las pasadas elecciones.
Mediante una misiva dirigida al Comité Político, Pérez Gaviño ha pedido a la cúpula peledeísta que aclare el rumor de que se bajó una línea para sabotear candidatos de esa organización en beneficio de la oposición.
Muy especialmente, se pide al CP del PLD que explique cómo fue que en “un abrir y cerrar de ojos” Roberto Salcedo, candidato a la reelección de la Alcaldía del Distrito Nacional, vio esfumar su posicionamiento de casi un 60 por ciento frente al milagro de la multiplicación de los votos de David Collado.
La carta de Josefina es un acto de valentía y honestidad partidaria, pues hoy día si hay un sentimiento que embarga el ánimo de los peledeístas es el desconcierto y la confusión, que paradójicamente se manifiesta lo mismo ante la derrota, que ante la victoria.
La glamurosa reelección de Danilo Medina ha tenido como telón de fondo una serie de estropicios partidarios e institucionales que ameritan una explicación a la sociedad dominicana.
Si ello no acontece quedará el sabor acre de que se ha utilizado el poder y la insidia para avasallar a compañeros. De que la felonía y la traición se pueden utilizar lo mismo para apuñalar a enemigos que para sorprender a compañeros. Se trataría de un fútil ejercicio de salvajismo político.
Se trataría de una leyenda negra y escabrosa que tendría consecuencias nefastas para la sociedad dominicana y para el propio PLD, que ha pasado de ser un partido fundado e inspirado por un humanista de la política, a una organización guiada por intrigas, traiciones y principios detestables.
La población tiene la percepción de que lo de Roberto Salcedo y lo de muchos candidatos en el interior el país no son hechos fortuitos, sino que se trata de una estrategia de una oscura y larga mano política que se mueve subrepticiamente en la oscuridad.
Fue Juan Bosch quien dijo que “nadie se muere de verdad, si queda en el mundo quien respete su memoria”.
Por esa razón, debe ser el propio Comité Político del PLD, su “oligarquía de hierro”, el más interesado en arrojar luz sobre lo que pasó.  Callar o apañar sería sembrar semillas para abonar un incierto camino que se avecina en los días por venir.
Por Namphi Rodríguez ;-
namphirodriguez@gmail.com