miércoles, 6 de abril de 2016

Debut y despedida

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Al faltar 39 días para las votaciones, es cada vez más patética la incapacidad de la oposición en fijar un solo tema de campaña que consiste emoción en el electorado.
Esa frustración, sin embargo, lleva al ‘galloloquismo’ y hasta idear tremendismos.
‘Mentes calenturientas’, de personas y grupos enquistados en los entornos de esos ‘líderes de oposición’, insisten en pretender sembrar dudas sobre la transparencia, idoneidad, legitimidad y libertad del voto, que caracterizan el proceso electoral en curso.
Con el Gobierno no han podido porque les ha ido desmontando, una por una, con medidas directas, las denuncias como la del alegado uso de recursos del Estado, especialmente con la publicidad en la campaña oficialista, y/o adelantándose a develar planes de acusar en esta semana a tres influyentes ministros como corruptos.
Con el PLD tampoco han tenido éxito los esfuerzos por presentarlo como un partido agrietado, herido por la pretendida división Leonel-Danilo y la propalada versión de que Fernández no saldría a hacer campaña y, en el otro extremo, porque lo hacía ‘perjudicaba’ la candidatura de Medina.
Con la Junta Central Electoral menos han podido, porque han encontrado un valladar en la figura de su presidente, Roberto Rosario, hombre que no se espanta por las amenazas –como un eventual atentado contra su vida--, pero que tampoco baraja pleito y le dice al pan, pan, y al vino, vino.
Les han fallado esfuerzos, como los desplegados a través de una participación ciudadana, antipeledeísta hasta el tuétano, que cuestionara el proceso y a una JCE a la que no ha podido ‘narigonear’, que reiterara sus fervientes denuncias de corrupción y uso de los ‘recursos del Estado’ en favor de los candidatos oficialistas, que ‘advirtiera’ el ‘peligro’ del conteo electrónico de los votos, o que presionara con las ‘diligencias’ que realiza uno de sus ex ejecutivos, públicamente identificado con el equipo de campaña del candidato presidencial del PRM, desacreditando en el extranjero el proceso electoral y ‘denunciando’ al Gobierno.
Se acortan los días, 39 para las votaciones, y no así la brecha de la intención del voto que ubica hoy a Danilo rondando un 60%, con más del doble de lo que suma Luis Abinader, con un techo fatal del 30%.
Por todo ello, entiendo la desesperación y los intentos desesperados de esos grupos por doblegar la visible y decidida intención de la mayoría en las urnas. Esto no es más que el ‘pataleo del ahogado’, como dice el refranero. Esto es el colofón de la obra “debut y despedida’.
Por Ruddy L. González ;-