miércoles, 6 de abril de 2016

“Si estos callaren, las piedras clamarán”

¿Pelear después de viejo?
Ya quisiera bajarme del cuadrilátero y colgar los guantes para siempre. Acepto que eso es posible aunque acechen la intriga, la maledicencia, la calumnia, la descalificación perversa y la degradación infame sin invocar una alternativa inaceptable: callarme, jubilarme, aislarme de los medios, hacerme el loco...
... No es necesario tener temperamento para poner el otro lado del rostro después de la cachetada o resignarse a la agresión injustificada y abandonar la única pasión que domina la voluntad propia cuando existe vocación para escribir, admitiendo que los errores superan por mucho los aciertos hasta del más sabio.
Por eso no niego espacio a la disensión y por el contrario entiendo que la contradicción enriquece el debate y que la admisión del error engrandece al ser humano y ensancha la voluntad que procura la verdad...
... Hace apenas unos días un amigo querido --claro que los tengo, aunque pocos--, me atribuía “vocación irrefrenable por la jarana”, y me sacaba en cara que no barajo pleito. Lo he pensado mucho desde entonces...
... Después de esta carta
Un periodista muy bueno --anterior a mi generación, Santiago Estrella Veloz--, me envía una carta que deseo compartir, y luego haré un comentario:
“César, no sabes cuánto me alegro de las puntualizaciones que haces en tu columna de hoy referente a los mediocres que todavía se solazan en intrigas e infamias para denostar gratuitamente, como si no fueran a perdonar jamás un asunto tan legítimo como haber logrado independencia laboral y económica.
“No hay nada más pernicioso que la envidia, que es la tristeza y pesar del bien ajeno. Tú mismo, te reitero, has sido víctima de la envidia con arteros ataques que cuestionan tus triunfos y don de gentes, algo que no se aprende en la Universidad, sino en el seno del hogar.
“Los que te conocemos sabemos el duro esfuerzo que has hecho para abrirte paso en esta jungla que es nuestro país, donde la “serruchadera de palo” se ha convertido en un hábito pernicioso y las críticas falaces en una constante, motorizada por los mediocres que no soportan la superación del otro.
“Si como humano muchas veces te has equivocado, como muchos de nosotros, creo firmemente que ha sido de buena fe, pues sé que no le guardas rencor a nadie, ni siquiera a los que te difaman. Tu escuela no es esa.
“Estoy consciente de que por hacer estas observaciones también seré blanco de las críticas de aquellos que te odian, pero me importa un comino: a mi edad, nada me sorprende.
“Saludos de Santiago Estrella Veloz”.
¡... Y pongo punto final!
Lo primero es agradecer a Chaguito su generosidad, y lo otro, esta promesa:
No vuelvo a responder necedades de quienes pretenden arrastrarme al cieno. Resistiré la tentación de treparme otra vez al ring consciente de que abro flanco a los “francotiradores de la envidia”, como les decía Yaqui Núñez del Risco.
Admito que es una torpeza no comprender los bajos instintos humanos, hacerles el juego y dejarse llevar por las provocaciones.
Freddy Beras Goico siempre lo dijo: “Como el fango es su habitat natural, insisten en llevarme a él... Pero aplico la vieja frase de un amigo:
“...El que se tira a la pocilga a pelear con un puerco, lo único que gana es mucho lodo”.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com