martes, 1 de marzo de 2016

La oposición es puro teatro

Por Alfredo Freites ;-
Me ha dejado estupefacto la reacción de la oposición ante el discurso que pronunció ante la Asamblea Nacional el presidente Danilo Medina. Quieren que exprese  lo que ellos quieren que diga, que les haga su agenda.
Al ver y re ver los deseos de que el mandatario juzgara la situación de la salud pública, la seguridad ciudadana, la corrupción,  y el suministro de la electricidad  lo único que atiné a pensar fue que Luis Abinader y compartes quieren que Danilo haga un doble papel: Presidente y oposición.
El gobernante y aspirante presidencial no puede  hacer el papel de sus contrarios que dejan pasar las  bolas sin tirarles y les cantan “strikes”. Cuando Joao Santana fue atrapado fuera de base creí que había un tema de oleada opositora, pero fue risible la reacción de la oposición.
Lo más lejos que llegaron fue pedirle al Procurador General de la República que investigara el caso. Aún me estoy riendo.
Qué pobre papel hacen todos juntos. Estas son unas elecciones que parecen más que nada un circo. Hasta he llegado a pensar que es Danilo el jefe del centro de atracciones y Abinader el corifeo. Quien debía ser líder de la oposición luce tímido, dubitativo, cauteloso. Parece que el susto que le propinaron con el tema de la cementera calló su boca.
Esto es lo que parece. La oposición es quien está a la defensiva. Es un capítulo histórico de la política nacional. Ya esa forma de atosigar al gobierno con todo tipo de acusaciones y de investigar sus gastos y uso de recursos es un recuerdo.
El Presidente de la República debe concurrir  cada  27 de febrero a rendir cuentas de su gestión. Es un invitado obligado de los congresistas que tienen la función de supervisar la gestión. ¿Y qué hacen los parlamentarios ese día? Batir palmas a cada párrafo palaciego. Se relamen de orgullo por ser testigos de ese día. No se atreven ni a toser.
Una cosa es ser hospitalarios pero no ser sumisos. Ellos representan el pueblo.  Nadie pregunta. No se atreven a demandar que el Presidente, sea cual fuere, explique en detalle las grandes inversiones. Los congresistas lucen como empleados del Poder Ejecutivo. Eso de que son poder del Estado se esfuma.
La pasividad de los oficialistas es entendible, pero la de la oposición apena.
El papel de la oposición es puro teatro.