sábado, 12 de marzo de 2016

El relajo en la política

TRES EN UNO.- La política dominicana se convierte poco a poco y durante esta campaña en un relajo. Vean si no. En la caravana del pasado jueves en Santo Domingo Norte desfilaron junto al presidente Danilo Medina tres aspirantes a la alcaldía de ese municipio, y a ninguno se intentó sacar, pues los partidos que sustentan sus candidaturas van aliados del PLD. Franklyn Ferreras, del PLR, o de Amable Aristy, estuvo a la cabeza, con sus vehículos aparte y bocinas pregonando su nombre y pretensión. Francisco Fernández, actual alcalde y postulado por el PRD hizo el recorrido con Miguel Vargas, cuya yipeta iba detrás de la senadora Cristina Lizardo, máxima representante de la provincia Santo Domingo. Igualmente repitente.
René Polanco, del PLD, fue la estrella del momento, pues anduvo con el Presidente candidato y con el apoyo de las organizaciones que forman el Bloque Progresista. Aunque un hecho tan inusual y extraordinario escapó a los periodistas que cubrieron la actividad, y la Secretaría de Comunicaciones del PLD, haciéndose la zoqueta, solo dio cuenta de Polanco e ignoró a los demás. Antes, esa actitud y acción hubiera sido calificada de sectaria. Ahora solo parte del anecdotario de campaña…
EL AMPARO.- Los aspirantes a regidores que se sienten burlados, aun cuando todavía las candidaturas no están inscritas, toman dos caminos. Los medios de prensa y la Junta Central Electoral. El papel lo aguanta todo, se dice y se comprueba, pues los periódicos y los programas sirven a esas causas sin hacer la indagatoria de lugar. Y sucede que unos sí, pero otros no. ahora, ¿por qué el órgano de elecciones se mete en asuntos ajenos y quiere corregir situaciones que no les van ni les vienen? Dicen en el campo que cada cual se echa su cojón al hombro…
LA DEFENSA.- Si una funcionaria norteamericana reacciona antes de que se llene el cometido de las 100 mil firmas de la solicitud contra el embajador James Brewster, quiere decir que el mensaje llegó antes que el mensajero. Pero también que el gobierno USA se da cuenta de la situación y quiere controlarla a distancia y en previsión de daños mayores. Nadie explicó adecuadamente el procedimiento, pero se soltó al loco y las firmas hacen olas difíciles de surfear, y la nota de la asesora en Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Susan Rice, no es tanto de apoyo como de preocupación. Advierte el gobierno de Estados Unidos que la protesta puede salirse de madre y que sectores de importancia social y económica pueden tomar como suya esa causa, y en medio de una campaña electoral, politizarse, y el gobierno verse en la obligación de asumirla. Incluso las autoridades norteamericanas pretenden irse por la tangente y no ver el meollo del asunto. La reunión de los embajadores acreditados en Haití y República Dominicana con el ministro de la Presidencia y el Canciller da mala espina. No es la cuestión migratoria lo que ahora molesta y ocasiona el reclamo, sino el coqueteo público de Brewster, quien cree que su matrimonio supera las relaciones normales de pareja. La comparecencia del diplomático a los medios de prensa, de manera tan frecuente y continuada, no deja duda de que se siente acorralado y contra la pared. Aun cuando su gobierno saque la cara y quiera salvarlo del inri. La diplomacia tiene sus maneras. Hoy lo defienden, pero quién sabe si mañana lo dejan sin caballo…
LAS PALABRAS.- ¿Acaso no es recular decir que se nace homosexual como con determinado color de ojo, o dar marcha atrás cuando se aclara que nadie perderá la visa por llevarle la contraria? Si se nace, y no se hace, la homosexualidad es una condición y no un derecho, como se promueve e intenta imponer. Habrá que ver si la recolección de firmas cesa o la entereza del dominicano se impone y se mantiene el reclamo.
Las 100 mil firmas se ven imposibles, pues no es fácil que tanta gente se empodere y actúe en consecuencia.
Aunque si fuera interesante que la cifra se alcanzara, y no tanto por la militancia de los homofóbicos, como por observar la reacción del gobierno norteamericano al ver cumplida la meta. No es lo mismo una declaración unilateral de un funcionario, alto o bajo, que no atender una demanda hecha de acuerdo a sus leyes y procedimientos, y por los canales establecidos. Susan Rice puede decir lo que dijo, y podrían producirse otros pronunciamientos de igual tono, e incluso de mayor envergadura, y eso no cambiar lo principal: la bestia está herida, y habrá que ver si muere, y cuando o donde.
Pues contra la cultura de un pueblo no hay alegato que valga o pruebe…
Por Orlando Gil ;-
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