jueves, 17 de diciembre de 2015

Un país de luto

Por Alfredo Freites ;-
Cuando alguien joven muere repentinamente siempre me pregunto ¿cuál es el mensaje que deja su despedida? En el caso de Juan de los Santos es un llamado social a controlar la violencia. ¿Hacia dónde va nuestra sociedad; qué nos está pasando que la intolerancia desborda el sano juicio?
Hemos perdido la posibilidad de dialogar, de debatir y razonar como seres civilizados. Hemos retrocedido a las cavernas.
Asesinan a “Juancito Sport”: la noticia estremeció a todo el país; las redes sociales se colmaron de lágrimas. El  joven político, el alcalde de Santo Domingo Este, cayó abatido por la ira que encegueció a su amigo o colaborador. Supuestas deudas fueron el móvil.
El crimen no está claro, pero la sangre derramada enluta las familias y a todo un país que ve con estupor cómo nos convertimos en salvajes.
Hay dolor también por el suicida Luis Feliz que quizá enloqueció para  cobrar venganza por propia mano y  entregar la suya en aras de lavar lo que entendió agravio.
El espaldero Archie de Jesús Medina, quien no tenía baza en el tema también muere en el asalto. Entrega su vida sin saber de razones. Un militar cuya misión era proteger, cayó fulminado por  las pasiones humanas.
Entre tanto, en Santiago, la irracionalidad siguió su marcha  y provocó la muerte de Antonio Castillo de la Rosa. Un roce de su camión a otro vehículo generó la cólera del agraviado que con dos disparos abatió una vida productiva y selló la voz del diálogo.
Ya es frecuente que por parquearse mal, choques de vehículos o diferencias de opiniones la violencia tome el mando. Del agravio verbal entre amigos y familiares, o de parejas, el homicidio asuma el rol protagónico. Esta conducta va en aumento.
El país debe asumir que estamos viviendo un clima de violencia que va más allá de lo pensado. Los robos agravados que a menudo dejan víctimas, como el de Rubén Daniel Piña Núñez  o los asesinados por encargo,   nos deben  unir en reclamo de un alerta. 
Juancito Sport, Jesús Medina, Antonio Castillo de la Rosa y los muertos en el fin de semana durante las actividades políticas nos están diciendo que tenemos que hacer algo.
Cuando la bandera dominicana estuvo a media asta fue en recuerdo de la muerte de estos ciudadanos. La violencia nos está arropando y debemos buscarle remedio.
La inseguridad nos acogota.