miércoles, 9 de diciembre de 2015

Torpe comparación

Por Ruddy L. González ;-
Los resultados de elecciones en los gremios profesionales, como de los colegios Médico, Abogados; y de los comicios, presidencial de Argentina, y congresuales de Venezuela, han generado en la oposición y sus acólitos la falsa ilusión de que esos ejemplos trazan el resultado electoral dominicano 2016.
Creí que era una ‘percepción’, pero realmente es una ‘inducción’ que pretende ser inoculado cual virus en la gente que percibe en la oposición un proyecto político y/o de gobierno realmente incoherente y con un objetivo totalmente desenfocado con la realidad nacional. Yo compararía esta ‘inducción’ con el fundamentalismo religioso, hoy responsable de la oleada de violencia que vive el mundo.
Estas comparaciones tuvieron como antecedente el esfuerzo que desde sus diferentes medios, infl uyentes políticos, comunicadores y comunicadores políticos han desatado, tratando de hacer creer como cierta la especie de que la candidatura de Da nilo Medina, cuya campaña ni siquiera ha arrancado, va en picada. Tratar de hacernos creer que las elecciones presidenciales de Argentina y las congresuales de Venezuela son el refl ejo del proceso electoral dominicano, es tratar de tomarnos el pelo o creerse que somos tarados. En Argentina la presidenta Cristina Fernández no era candidata; y en Venezuela Nicolás Maduro hizo todo lo posible para que su plataforma política obtuviera un voto adverso. En los colegios Médico y de Abogados, el PLD se labró el camino de la derrota al ir dividido –no por diferencias de tendencias internas, como la oposición ha querido mostrar- debido a las apetencias personales de los aspirantes que absurdamente creyeron que fraccionados podrían competir con éxito.
Lo más penoso de esta propaganda absurda es que el propio candidato opositor la pregone, asumiéndola como una verdad de perogrullo. Cuando en enero esa maquinaria política electoral del PLD y sus aliados, fi namente engrasada y con objetivos precisos arranque y salga a las calles, es muy difi cil que esa oposición díscola tenga con qué enfrentarla y que el resultado de las urnas no sea otro que una barrida en la Presidencia, en el Congreso y en los ayuntamientos, consolidando y/o aumentando el poder que hoy detentan los inquilinos del Palacio Nacional y de los demás estamentos en que descansa la institucionalidad y democracia dominicana.