viernes, 18 de diciembre de 2015

Los partidos, todos clones

Por Orlando Gil ;-
POLÍTICA DE CLONES.-  Los partidos políticos dominicanos por alguna razón decidieron un día parecerse, ser iguales, en el comportamiento propio y en su sociedad con segundos y terceros. Todos clones, aunque no pueda determinarse el originario. De ahí que asuman los mismos valores. El militante ya no es relevante, ahora se aprecia al tránsfuga, y no se diga de los procesos de elección. La democracia interna es un fastidio, un tormento, y mejor dejarla en el camino real y andar entre brumas por la vereda. La disciplina ¿a quién se deberá tan raro invento? Pero en lo que todos baten palma es la simulación. Ahora se condena al PLD por los muertos del pasado domingo, y se olvidan pasajes parecidos. Lo último es lo último, y ahora le tocó al partido morado, y puede decirse: ¡qué bueno!, pues así los peledeístas pierden su arrogancia moral. La alcahuetería, que es muy propia del dominicano, y más en la política, hizo creer que eran niños exploradores.
No lo eran, nunca lo fueron, y ahora tampoco lo son. Esa es la historia por escribir, de sus orígenes y de su desarrollo. Incluso, muchos de sus íconos se destacaron por sus rasgos violentos, por ser hombres de acción. En los primeros tiempos inspiraron temor...
OBLIGADO A CARABINA.- La dirección del partido se vio obligada a actuar ante la gravedad de los hechos y la reacción de la opinión pública nacional. En un documento firmado por los más altos cargos: candidato, presidente y secretario general del partido, se prometió investigar a fondo, establecer responsabilidades e imponer castigos. Que deberán ser ejemplares. El duelo por la muerte de Juan de los Santos y los actos de su funeral dieron lugar a  una pausa, pero la Comisión Nacional Electoral tendrá que acometer la encomienda. Aun cuando dichos acontecimientos, dolorosos por demás, no alterarán el actual orden de cosas interno y la correlación de fuerzas en el escenario nacional. Se conocen los hechos materiales, en especial los muertos de Santiago y Barahona, pero no las causas inmediatas. Los lamentos de Leonel Fernández y Danilo Medina fueron apropiados y oportunos, pero no  suficientes. No debe olvidarse que la puja la protagonizaban sus seguidores, pero que siempre se dijo y nadie desmintió que la competencia era entre ellos...
ENTRE VERSIONES.- Cuentan que en Santiago la riña se originó porque el victimario quería llevarse una urna y la víctima quiso impedirlo. No puede, por tanto, considerarse la ocurrencia como riña personal. Fue un acto político, degradante, pero acto político. Ese robo de urna tuvo una intención política: buscaba beneficiar a un candidato y perjudicar a otro. Habría que ver entonces si el homicida actuó por decisión propia o por encomienda, y si el encargo fue por mandato de uno de los candidatos, y si existía el ánimo en el  liderazgo superior de  pelearse los espacios con todas las armas a su alcance. En Barahona las cosas sucedieron de igual modo. Un compañero aleccionaba el voto por determinado aspirante y un familiar quiso neutralizarlo de mala manera: quitándole la vida. Esas son las versiones que corren, y responden a intereses de grupos. La verdad, sin ninguna duda, fue la primera en caer herida, si no muerta...
PENAL Y POLÍTICO.- Estas situaciones deben ser aclaradas desde el punto de vista penal, pero también político. E incluso debe interesar a la opinión pública nacional, y no solo al PLD. El pasado domingo el partido morado celebró primarias, pero no fueron totales, sino a medias. La reserva de candidaturas, así como el otorgamiento vía alianzas, no permitió que se desplegara el escrutinio como en ocasiones anteriores. Sin embargo, el resultado no fue el mejor. De haberse tenido una consulta más amplia, los incidentes hubieran más, aunque después de los muertos, no puede pensarse en que serían de  mayor gravedad. No obstante, debe preocupar la repercusión. Tanto en el PLD como los demás partidos. Por lo que decía al principio: existe un afán por parecerse, de actuar de la misma manera, y de esta experiencia podrían sacarse conclusiones perversas. Como lo imposible de escoger candidatos por consulta a las bases. Los hechos son los hechos, se dirá, y los hechos son  tozudos. Podría concluirse que la democracia no puede ser tan abierta, sino restringida, y volverse a esquemas del pasado...