lunes, 21 de diciembre de 2015

Las dificultades con la boleta

Por Orlando Gil ;-
LA BOLETA, LAS BOLETAS.- La impresión es de que los partidos no han sabido en esta oportunidad confeccionar su boleta electoral, y posiblemente esa situación afecte sus resultados en lo congresual y municipal. Los factores como cartas son difíciles de barajar y la mesa luce demasiado estrecha. Los riesgos, más que previsibles, pero a los partidos parece no importarles. No temen a las fatalidades, y una sería que el votante se cobre sus ligerezas  y no comparta ese  ánimo desaprensivo. Que así como las cúpulas desconocen militancia, olvidan principio y premian deslealtades ajenas, el votante no se subordine a los listados y sufrague según su criterio y por su cuenta. La magia de exageración pierde el sombrero o el conejo cuando se confronta con la realidad. El PLD, por ejemplo. Habló de que en las primarias tendrían derecho a votar dos millones doscientos mil peledeístas, y sin embargo, cuando los responsables del proceso interno pasaron raya, solo seiscientos treinta y siete mil. Ellos deberán reconocer la falta o aceptar la falla.
No podía votar nunca esa cantidad, y la razón era muy simple. Los niveles congresual y municipal no despiertan tanto fervor, pero además las elecciones no fueron en todos los lugares...
DEMASIADO TRABAJO.- No hay dudas de que en Santo Domingo Norte habrá un ganador en la competencia por la alcaldía de ese municipio, pero lograr un resultado está dando más trabajo de la cuenta. Y la reacción de los aspirantes no es la más cuerda. Hablan de anular esas  elecciones y hacer otras. Sin dudas con el mismo padrón e igual gente y circunstancia. Se informa como hecho extraordinario que los votos se van contando uno a uno, y habría que preguntarse de qué otro modo. Pero también se dice que parte del conteo se lleva a cabo en la Casa Nacional. Esto es, por aquí y por allá, sin que pueda precisarse cuál es más confiable. Si el de por aquí o el de por allá. Aunque en todo caso se hace evidente una irregularidad, y esta afecta el proceso como los demás incidentes de muertos, heridos y robo de urnas. Da la sensación de que los peledeístas no saben votar, pero tampoco contar. Esta situación hace recordar que en las elecciones nacionales de 1990, y al fallar el centro de cómputos, los peledeístas se dieron a la tarea de contar a manos las actas de entonces. Querían alegar triunfo, pero los equipos no ayudaron...
ÁNIMO DE ARREBATO.- Esas dificultades originadas en un ánimo de arrebato, en que ninguno de los compañeros cede ante el otro, podría  repercutir en el comportamiento futuro del votante peledeísta. Cada aspirante sabe por sus propios medios si ganó o perdió, y en ese orden no tiene sentido que sometan al partido, el suyo, a una especie de deshonra pública. Un escrutinio que pudo haber sido ejemplar, un modelo, no lo fue, y de mantenerse estos forcejeos, los riesgos y las consecuencias podrían ser mayores. Llevar más allá de lo prudente los resabios, o dejar que estos den lugar a rencores,  o a resentimientos difíciles de eliminar, sería un trastorno innecesario. Al PLD le conviene salir de la prueba, si no airoso, por lo menos rápido. Lo que quedó mal, quedó mal, y no puede permitirse más animosidades. Si acaso arreglar la carta en el camino, pues la tarea inmediata es conformar las boletas y salir a hacer campaña, de manera que cada cual, candidato o grupo, se dediquen a lo propio y se olviden de las venganzas pendientes...
2016 IGUAL A 2012.- El presidente Danilo Medina se hace el sueco, el que no se da cuenta de la táctica de sus oponentes internos. Por ejemplo, cuando un seguidor de Leonel Fernández se queja públicamente de que a ese sector, como sector, no lo llaman a integrarse a la campaña, está pensando en la cuota de poder que le correspondería si participara y fuera un elemento de triunfo. Los leonelistas que ocupan posiciones a nivel de Congreso Nacional o de Municipio, y que repetirán en virtud del acuerdo que reservó y congeló candidaturas, no tienen problemas de empleo. Ahora, los que no se postulan a nada, y se hallan fuera del tren administrativo del gobierno, si se preocupan de no ser tomados en cuenta en un próximo mandato. Lo que quieren, y disimulan, es que el 2016 sea lo mismo que el 2012, cuando el actual mandatario no pudo disponer a sus anchas a favor de su gente, pues se sintió obligado a dejar en  posiciones de poder  a  representantes del antiguo régimen. Esas voces que se levantan, incluso de manera necia e inoportuna, no solo lo hacen por chisme, sino como una forma de propiciar y aprovecharse de una posible cohabitación...