jueves, 26 de noviembre de 2015

Radhamés Jiménez: ¡Abuso!

Por César Medina ;-
Radhamés Jiménez Peña es uno de los mejores y más correctos funcionarios que ha tenido en toda su historia el ala represiva de la Justicia, como se le llama al Ministerio Público. Pretender empujarlo al estercolero en que devino esa instancia judicial, es un desafío a la decencia pública y una bajeza de la peor calaña.
Radhamés es una reserva como profesional joven con formación y entrenamiento, con vínculos internacionales en amplios círculos europeos del Derecho, amigo de tratadistas, escritores, magistrados de gran prestigio y académicos de largo ejercicio en la magistratura.
Me consta porque lo viví siendo embajador en España: Radhamés se mueve en ese mundo como pez en el agua, lo conocen en las escuelas de Derecho de las universidades más prestigiosas; lo distinguen magistrados de las cortes más excelsas, maestros del Derecho, fiscales de largo ejercicio, juristas prestigiosos… Lo vi intercambiar experiencias con maestros de la magistratura europea, escuché sus conferencias magistrales en la escuela de Derecho de la Complutense y recibir ovaciones de pie; lo vi ofrecer cátedras en la universidad de Salamanca sobre las adaptaciones del Código Procesal Penal a la realidad dominicana y los efectos que ha tenido en un sentido y otro…
…Lo vi siendo consultado por expertos sobre un engendro suyo que ha tenido tan buenos resultados en nuestro país: el nuevo modelo penitenciario que se estancó en sus avances desde que él salió de la Procuraduría… ¡Lo que hay, lo hizo Radhamés! Querer enlodar su nombre es un crimen que no para él sino para el país que tiene que protegerlo como una de sus reservas en materia judicial…
¡…Sólo a un cretino!
Hay que ser muy cretino, frustrado del éxito ajeno, difamador y abusador para decir que Radhamés es capaz de corromper a una juez para que emita una sentencia mostrenca a cambio de dinero o de favores de otra naturaleza.
Si no lo hizo siendo procurador general durante tantos años manejando dinero a discreción --miles de millones de pesos que pudo haber distraído parte sin que se notara siquiera--, ¿lo va a hacer ahora por centavos? ¿Cabe en alguna lógica que Radhamés se involucre para que una juez libere a un regidor --que ni siquiera es de su partido--, acusado de asesinato? Más aún: ¿Presionaría a esa misma juez para que sentencie la devolución de unos bienes cuya incautación fueron dispuestos por él como Procurador? Está documentado el extraordinario empeño que puso Radhamés Jiménez para que Arturo del Tiempo Marqués --aquel español de la Torre Atiemar--, fuera apresado en España y procesado por narcotráfico mientras aquí le incautaba los bienes no sólo suyos sino de toda su familia y desmantelaba su entramado mafioso.
La política detrás…
Claro, no es Radhamés el objetivo de semejante cretinismo, es Leonel Fernández. Todo el mundo conoce la relación que existe entre Leonel y Radhamés, y se dice con toda malicia que Leonel controla la Justicia a través del Presidente de la Suprema, Mariano Germán.
La cabeza que están buscando es la del expresidente Fernández, y todos saben por qué y quién mueve los hilos de tal perversidad.
Pero fallarán también esta vez… Porque Leonel está libre de sospecha, y el instrumento escogido para los ataques-- Radhamés Jiménez--, tiene una conducta intachable… ¡…Y eso lo sabe la gente!