domingo, 8 de noviembre de 2015

Promesas electorales


Por Tomás Aquino Méndez ;-


La promesa electoral es “un gancho” lanzado por un candidato para atraer los votos ciudadanos. Después que lo obtiene y llega al poder, ignora totalmente el compromiso y asume otro diferente.

Por ejemplo: La presa de Monte Grande ha sido “un gancho” que han lanzado a los votantes del empobrecido Suroeste, candidatos y partidos en los últimos 40 años. Pero es justo decir que Leonel Fernández y Danilo Medina han sido los únicos que han “amagado” con cumplir esa promesa.
Ambos dieron los picazos correspondientes para su inicio. Danilo, incluso, visitó el área donde se construiría el embalse de dicha presa. Fue en ese momento que los hombres y mujeres del Suroeste dijimos: “Por fin se hará realidad un sueño que tuvo el profesor Juan Bosch a la hora del golpe de estado de l963”.

Tras la visita del Presidente a Monte Grande se iniciaron los trabajos, se movilizaron equipos, se contrataron ingenieros y personal técnico. Fueron censadas las familias que habitan el área próxima al embalse  y se ubicó un terreno próximo a la ciudad de Azua para trasladarlas Eran motivos suficientes para confiar y celebrar.

Hoy, sin embargo, vuelve la frustración. Al revisar el presupuesto del 2016 no encontramos la partida correspondiente a Monte Grande, obra que llevaría tres años de construcción. Y nos preguntamos: ¿Qué lleva a un gobernante a incumplir una promesa hecha a una región y en cambio poner en primer plano otra que nadie pidió y que nunca se mencionó en campaña?

Monte Grande beneficiará a mas de 300 mil dominicanos, irrigará 400 mil tareas hoy improductivas, eliminará las riadas que cada año arrasan viviendas y predios agrícolas. Además proporcionaría agua para los acueductos de la región, energía eléctrica y sería soporte para el desarrollo turístico y económico ¿No es esto suficiente para que sea una obra prioritaria?

Monte Grande sí ha sido prometida, pero parece haber sido borrada de los proyectos en carpeta. Son actitudes como éstas que van “matando el entusiasmo” y el interés de los ciudadanos por acudir a las urnas. Es cierto que se vota por compromiso con el país, pero también por el desarrollo de una región. Los suroestanos tenemos que votar en mayo 16 ¿Quién nos motiva y se gana esos votos?