miércoles, 4 de noviembre de 2015

Los partidos agravan su situación

Por Orlando Gil ;-
ANTIGUA DENUNCIA.- Ya nadie recuerda el pasaje que no llegó a memorable, en que desde una izquierda cómoda,  no solo se denunciaba el sistema de partidos, sino que se anunciaba su final. No fueron muchos, y nunca alcanzaron categoría de casandras, pero como sucede siempre en el país, un día se cansaron y se unieron al velorio desde dentro. Tampoco lograron mucho, pues no eran buenos rezadores, pero sí aprendieron que la política es un oficio difícil, lleno de amarguras y de fracasos. Ahora la situación se torna preocupante, aunque no se advierta, pues contrario al artículo 216 de la Constitución, en estos procesos de selección de candidatos, los partidos reniegan de la democracia interna y transparencia. El momento obliga, por tanto, a pensar en los peligros que acechan al sistema de partidos, y sobre todo la posibilidad de que colapse. Pues ¿qué sentido tiene pertenecer a una organización en que las situaciones y las candidaturas se imponen sin ningún debate? En que todo se resuelve con un consenso de la cúpula y en ausencia de las bases, o con una encuesta, que ni siquiera se sabe qué firma la hace, o un arreglo a espaldas, incluso, de los organismos...
LAS MASAS.- Se habla de partido único, y es una acusación al PLD, pero se mira hacia otro lado respecto a la realidad del dirigente único. El que determina y decide de manera práctica y sin declararse vanguardia. Lo peor es que las masas se muestran indiferentes al fenómeno, y dejan hacer y deshacer, según la voluntad de las cúpulas, y solo se quejan o se querellan los afectados. La reacción en Twitter a mi afrentoso asombro de que en el PRM se nombrara candidatos a dirigentes que debieran estar dormitando en mecedoras, revela una alcahuetería riesgosa. Considerando la crítica, y no la realidad, aprobaron la decisión, sin pensar en la contradicción de que un partido llamado Moderno no se correspondiera con su nombre, y prefiriera lo viejo. Hice dos preguntas capitales. La primera: ¿Para eso fue que dividieron al PRD, para hacer de la boleta del PRM un asilo de ancianos? La segunda: ¿Cómo es posible que en seis años, del 2010 al 2016, no aparecieran aspirantes nuevos y haya que repetir con los viejos? Lo menos que me dijeron fue anciano...
LAS GENERACIONES.- Los observadores tienen a su favor que si llueve no se mojan, y menos se empapan, y tiempo más que suficiente para quedarse sentado en el frente de la casa y ver pasar el mortuorio. Habrá que ver en su momento cómo se gana una senaduría desde una gallera. En política no se dan milagros ni se realizan imposibles. El que un hombre que peina canas o no peina nada defienda la causa de los jóvenes, debiera ser noble y plausible. Pero no, que son otros los tiempos. Por ejemplo, el caso de la capital, que lo dejarán de último, pero que deberá ser decidido. Escoger entre Alberto Atallah y Eduardo Sanz no pone en peligro nada, y fuera con encuesta o con votación, no provocaría crispación. Ahora, si surge un tercer elemento, aun cuando las señales no sean claras, la confrontación cambiaría de carácter. Lo mismo en la boleta municipal. El enfrentamiento David Collado y Faride Raful no sería justo, pero sí interesante: escenario de géneros. Pero se aparece Fello Suberví, y la cuestión cambia de color, y más que escrutinio será compensación...
LAS CONSECUENCIAS.- La falta de reglas, o el desconocimiento de las existentes, o el cambio de estas sobre la marcha, tendrá consecuencias para todos los partidos. Aunque no se sepa si antes de las elecciones o después, o en el gobierno, este o el otro, y ojalá no sea todo el sistema. En política nada se da de gratis, y todo se cobra, y los plazos se cumplen. A los partidos, sin embargo, y como dije en una ocasión anterior, no les queda más opción que continuar sus desarreglos, puesto que tiempo hubo para corregir lo malo, y en vez de hacerlo, insistieron en lo peor, y agravaron su situación. De tanto acecharse, se emboscaron ellos mismos, y ya en la quebrada, se hace difícil recuperar el punto de mira. ¿Cuál más que cuál? Ninguno, pues el que no cojea de un pie, se le encoge un brazo, y aunque las revueltas no serán más que tormentas en un vaso de agua, todo dependerá de cuándo sucedan...