martes, 13 de octubre de 2015

Un mensaje de texto lo detuvo

Un hombre camina sobre una señal de tránsito en una clara alusión
a la terrible disyuntiva que cada día enfrentan miles de personas
que intentan suicidarse, y que hasta el momento final los debate
en la crucial elección de la vida o la muerte.
SUICIDIOS
Santo Domingo;- Cuando Mariano Espinal (nombre ficticio) se casó a los 28 años estaba plenamente convencido de que sería “hasta que la muerte los separe”. Su pareja era una joven a la que llevaba diez años, pero con quien logró desde que se conocieron una empatía que presagiaba una “unión eterna”.
Tenía también un empleo que le permitía suplir, aunque sin muchas pretensiones, las necesidades más elementales de un hogar y, la llegada de su primer hijo, un año después, vino a completar el momento idílico que estaba viviendo.
“No estaba en medio de una bonanza económica, pero podía darle a mi familia lo que necesitaba, y eso me tenía tranquilo porque siempre he sido un hombre muy responsable”, cuenta con un tono apacible Espinal, mientras acomoda sus lentes de plástico con un pequeño empujón por el puente.
Sin embargo, su voz se torna frágil al describir la incertidumbre en que se vio envuelto justo en el 14 aniversario de su unión matrimonial cuando, por recorte de personal, perdió su empleo en una empresa privada donde tenía cuatro años laborando.
Al no encontrar trabajo de inmediato, debido también a un repentino problema de salud, comenzó a endeudarse y se vio en la necesidad de eliminar algunos gastos superfluos y más adelante otros que sí eran necesarios.
Con los problemas económicos llegó un estado de depresión que alcanzó su punto más alto cinco meses después. Espinal se enteró que su esposa le era infiel con un hombre a quien él casi le duplicaba la edad.
“Sentí que el mundo se me venía encima. Siempre dije que era la mujer de mi vida y que estaría con ella para siempre”, expresa sobre ese momento en que llegó la separación que nunca había imaginado y que le hizo sentir con tanta crudeza la amargura del sufrimiento.
Su primera reacción fue aislarse de todo: amigos, familiares, y eliminar las salidas. Sólo tomaba tragos ocasionales, pero a partir de ese episodio comenzó a hacerlo con más frecuencia. Rechazaba todas las invitaciones que le hacían sus amistades para salir a divertirse y también comenzó a descuidar su imagen personal, la alimentación y la costumbre de ejercitarse por lo menos tres veces a la semana. Cuenta que ni siquiera sus sueños eran tranquilos, pues con frecuencia solía despertar sobresaltado en las madrugadas.
Perdió 30 libras de peso y lucía tan demacrado que algunos amigos llegaron a pensar que había sido contagiado por el sida. “Mis problemas de salud se agravaron y sentía que la vida no valía nada”, recuerda sobre las señales que su familia notó, pero a las que restó importancia porque nunca imaginaron que una persona como él, profesional y con una sólida formación cristiana desde niño, podía atentar contra su vida.
El mensaje
Espinal cuenta que una noche, en medio de una profunda crisis depresiva, elaboró un plan para matarse.
Cuando meditaba sobre esto y el curso que había tomado su existencia, el tono de un mensaje de texto en su celular lo sacó de la abstracción en que estaba sumergido.
“El mensaje era de una amiga que hacía tiempo no veía y por un momento pensé en no abrirlo”, recuerda, sin poder evitar que la voz ponga en evidencia el efecto de los recuerdos.
El mensaje versaba sobre la importancia de no dejarse agobiar por los problemas, de dar gracias a Dios por las pruebas porque se pueden convertir en oportunidades para algo mejor y a valorar la vida porque siempre habrá otras personas en una peor condición que tú.
“Agradezco a esa amiga y a su mensaje que me hicieron reflexionar porque ahora comprendo que estaba a punto de cometer la peor estupidez de mi vida”, precisó Espinal, quien pese a que nunca le confesó a esa persona lo oportuno de su mensaje, desde ese momento buscó ayuda profesional y se acercó más a Dios.
Actualmente vive con más estrechez que antes, en una casa de cuatro cuartos con una única salida a un patio pequeño, pero siente que sus expectativas de la vida se han ensanchado. Espinal, ahora con 44 años, asegura que ya logró superar sus problemas de depresión, tiene empleo y una nueva relación que le ha devuelto el deseo de vivir.
Su exhortación a quienes piensan en el suicidio como la única salida a los problemas que les presenta la vida es que traten de ver las cosas bellas que Dios nos ofrece cada día para disfrutarlas y dejar de preocuparse tanto por las que nos faltan.
“Si me hubiera quitado la vida no estuviera disfrutando de este momento, mientras hay vida, hay esperanza”, apostilló con voz firme y serena.
Casos han disparado las alarmas
9 de octubre de 2015 
Clemente Alvarado, exalcalde de Villa La Mata, en Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, se suicidó de un disparo en la cabeza en su residencia de esa comunidad, luego de una discusión con su esposa.
Alvarado era dirigente del Partido Reformista y aspiraba otra vez a síndico para el período 2016-2020.
7 de octubre de 2015
Argelio Ramírez Gómez, de 43 años, falleció al lanzarse del piso 14 del edificio El Huacal.
Era oriundo de Tamayo, en Barahona, y empleados aseguran que lo vieron entrar a un baño del edificio y luego procedió a lanzarse al vacío.
4 de octubre de 2015
Rafael Mejía, de 34 años, sufrió lesiones al tirarse del cuarto piso de la plaza Ágora Mall, y caer en un establecimiento ubicado en el segundo nivel. Según testigos, Mejía estaba discutiendo con una mujer, y cuando ella se marchó él se lanzó al vacío.
01 octubre 2015.
Una joven se lanzó de un puente peatonal en la avenida Antonio Guzmán Fernández de San Francisco de Macorís. La mujer sufrió fracturas en la pierna y brazo izquierdo.
27 de agosto de 2015
La joven embarazada Estefany María Báez se lanzó del paso a desnivel de la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez.
Fue sometida a dos cirugías y recibió asistencia psicológica en el hospital Ney Arias Lora, centro que abandonó el pasado 2 de octubre.