miércoles, 21 de octubre de 2015

Problemas en partidos políticos


Por Orlando Gil ;-
LA LUCHA SIGUE.- Todavía siguen llegando cartas negando que en las seccionales del PRM existan discordias entre los seguidores de Luis Abinader e Hipólito Mejía. Ahora vienen de Europa, y parece que se bajó una línea en ese sentido. Ocultar el problema no lo resuelve, ni aquí ni allá. Después de mis entregas sobre la situación de Nueva York y Nueva Jersey, el periodista José Alduey Sierra, que vive en la urbe y escribe semanalmente en El Caribe, hizo la misma radiografía. El sectarismo es una enfermedad que no se cura fácilmente, y menos entre perredeístas, aunque se vistan de perremeístas. Carolina Mejía declaró que Abinader representa una opción de cambio  incluyente, y tal vez pueda decirlo, pero debiera ir a  las reuniones que encabeza su padre, los jueves, para que conozca de primera mano los disgustos de sus compañeros de partido. Incluso, el periódico Hoy de ayer daba la información de los enfrentamientos que se producen en el nordeste del país, casi una revuelta, entre perremeístas de Abinader y perremeístas  de Mejía...
HASTA ENTONCES.- Los problemas que en los partidos se originan por las candidaturas llegarán, posiblemente, hasta el 15 de mayo del 2016, y entonces se comprobará que estas lluvias, de las cuales nadie se cubre suficientemente, dejaron esos lodos que serán de amargura. Perredeístas y no perredeístas comentan todavía el gesto del pulgar levantado de Gilberto Serrulle al ser proclamado candidato, de nuevo, a la alcaldía de Santiago. La foto habla a gritos, pues se ve claramente la diferencia entre su puño y el de Miguel Vargas, presidente del PRD. La pregunta, casi una inquietud: ¿Traicionó el inconsciente a Serrulle, o fue víctima de una proyección, como diagnosticaría un facultativo, pues la señal que hizo es la propia del PRM? Entre las muchas fábulas que se cuentan en los mentideros de Santiago, está el posible apoyo, secreto, claro está, de la gente de Hipólito Mejía a Serrulle. Que cada cual saque su moraleja, porque sería una jugada extraña, impensable, pero que en esa plaza política nadie pone en duda...
LA INTERPRETACION.- La Comisión Nacional Electoral del PLD puso en manos del Comité Político la interpretación de las encuestas y anunció que ya este viernes tendrá algunos resultados. La modalidad, sin duda, novedosa, y como todo lo nuevo, podría crear dificultades. Pues no sería tanto la medición como la apreciación, pues de acuerdo al manual, que no es fácil de entender, importará más el albedrío del CNE que los números alcanzados por cada aspirante. Una trampa de oso, en la que el sujeto agarrado no hallará formas de zafarse. Se consintió a priori, pero siempre a regañadientes, y esos regañadientes podrían dar lugar a situaciones peores que los consabidos pataleos. En el PLD hay aspirantes que no están dispuestos a aceptar la derrota, o que tienen decididos correr su propio albur, si es cierto el ánimo que manifiestan en los medios de comunicación. El acuerdo a nivel de CP fue oportuno, pero fue como vestir un santo con la ropa de otro, y ahora el santo desnudo se duele en su pudor...
LOS INVENTOS.- Se atribuye a locura todos estos inventos, y se cree que al final el sistema de partidos saldrá lesionado, si no peor. Habrá que esperar, y no mucho, pues no puede fortalecerse una democracia negando la propia democracia, que es lo que está ocurriendo en todos los grupos políticos. Aunque tampoco puede hacerse caso a las Casandra que viven anunciando el hundimiento del sistema de partidos, y si es verdad que se produce uno que otro naufragio, también hay que reconocer que el contexto se mantiene. La realidad es que todos los partidos se encontraron de pronto con dificultades internas que no podían superar a menos que violaran sus propias reglas. Un Miguel Vargas y un Hipólito Mejía irreductibles. Un Leonel Fernández que se creía designio superior y que la presidencia era su corona. O un Federico Antún Batlle y un Amable Aristy Castro de imposible cohabitación. Y la reelección ante todo. El edificio quedó a nivel de empañete, y ni el afán ni los medios alcanzaron para pintura...