martes, 22 de septiembre de 2015

Riesgos del 2016

Por Luis Encarnación Pimentel ;-
Si el presidente Danilo Medina se enfrascó en la tarea de buscar a la reelección presidencial, que en ocasiones suele ser difícil a algunos aspirantes por los imprevistos que pueden surgir en el camino, se supone que para ganar -que es el objetivo primario- debe hacer esfuerzos extraordinarios por conciliar y agenciarse el apoyo de los más diversos sectores, comenzando por la gente de su propia organización.
Mal harían el candidato y los estrategas del PLD y las agrupaciones políticas que han cerrado fila con su proyecto de poder para el 2016, enfatizar esta vez en “amarrar” afuera y cargar con todo el que aparezca de oposición o como aliado de ocasión, mientras se desdeña, se muestra indiferencia y hasta se golpea (¿) a dirigentes y amigos de diversas jornadas partidarias, que aun dentro de las diferencias y los desacuerdos, le ayudaron a llegar al gobierno. ¿Acaso ha perdido vigencia y sentido el refrán aquel  de que: “es mejor un malo conocido, que un bueno por conocer”? 
Ojalá al candidato Medina y a los estrategas de la actual coyuntura las cosas les salga bien, pero me temo que pudiera ser una gran aventura, si es el caso, y como apuntan algunas sospechas “filtradas” por nosotros en una entrega reciente, en el sentido de que el hombre fuerte del país y del partido oficial pudiera estar más que empeñado, empecinado, en ganar las elecciones y seguir en la Presidencia por otros cuatros años por trabajo, esfuerzo y estrategia personales. En pocas palabras, para quitar del camino la excusa o el “san Benito” de que llegó a la Presidencia por la ayuda y decisión del expresidente Leonel Fernández.
Se piensa que si las cosas anduvieran en esa dirección -que no dejarían de ser equivocadas o de tratarse de una arriesgada aventura política-, entonces se encontraría mejor explicación al  interés especial de Medina por llegar a un acuerdo electoral con el PRD y con Miguel Vargas, así como otros sectores extra PLD, especialmente con el PRSC que preside Quique Antún, por más larga que la dirigencia reformista le dé al asunto o se diga lo contrario.
El peligro -o el gancho- pudiera estar, tanto en el caso del PRD como con el PRSC, en que al ir separados del PLD y llevar candidatos propios en lugares clave, pudiera dispersar el voto y... ¡nadie sabe! Dato: ¿Hay garantía si Leonel “se sienta”?