jueves, 6 de agosto de 2015

La OEA y el informe para tontos

Luis Almagro, Secretario general de la OEA
Como se sabe, el origen de la tragedia histórica por la cual ha transitado Haití, es de conocimiento de la comunidad internacional y las élites haitiana, y ambos están conscientes que ser frontera imperial condujo al mismo a vivir una época cruel de esclavitud por años y que tal realidad ha marcado el destino y la vida de esa nación, del cual hoy en día, a pesar del tiempo transcurrido, viven con la mancha indeleble de la incertidumbre y la desesperanza, fruto de la decisión de los herederos de los primeros verdugos que se han sucedido de generación en generación.
Todo comenzó cuando en mayo de 1797, Francia e Inglaterra, ascendieron al rango de general de las fuerzas armadas a Toussaint Louverture, lo que también implicaba ser el jefe de las fuerzas militares que allí se encontraban, representando a sus imperios. Con tal ascenso a Toussaint se le puso en sus manos un poder inédito para un militar  en el Caribe, descendiente de esclavos.
Con tal  poder y la construcción de un gran liderazgo entre sus subalternos, Toussaint, sometió a una descomunal crueldad a los esclavos que tenían su mismo origen y descendencia, pero resulta que en eso radicó su poder y sus ambiciones, razón por la cual asumió una actitud irracional de controlar toda la isla cuya decisión primaria fue ocupar la parte este, Santo  Domingo, para la cual proclamó  el anacronismo de que “la isla es una e indivisible”, ejecutando sus palabras el 26 de enero de 1801 entrando con sus tropas por el Norte y por el Sur.
Las actuaciones de Louverture no tenían la aprobación de Napoleón Bonaparte, lo que se interpretó como una desobediencia que puso en riesgo el tratado de paz que este promovía con Inglaterra y España. Pero cuando a Bonaparte se le entrega el informe que señalaba lo que ocurría en Santo Domingo, este pronunció que “ésta es una torpeza y un informe para tontos”, irritando al gobernador francés y de inmediato emitió una orden que dejaba “nula y sin efectos” los atropellos e invasión de Toussaint, al tiempo que puso en riesgo su mandato y su vida, cuando luego fue encadenado y llevado a Francia donde murió encarcelado el 7 de abril de 1803.
Dado que Bonaparte se había centrado en la promoción de la paz en Europa, con objetivos políticos y económicos bien definidos, nunca entendió que en el Caribe se daban luchas de carácter social, por tanto, desconocía y tampoco sospechaba, que al restablecer la esclavitud en Haití con la destitución de  Louverture, al cual Napoleón le denominó bandido junto a sus subalternos. Este acontecimiento se convirtió en la causa principal de la rebelión de los esclavos haitianos que pasó de una lucha social a una lucha por la independencia, situación que se le escapó  de las manos a Bonaparte precipitando la proclamación de Haití como República independiente el 1 de enero de 1804 bajo el liderazgo de los generales Alexandre Petion, Jean Jacques Dessalines y Henry Christophe, y luego el sangriento Pierre Boyer, siendo la primera República negra y la segunda de América en lograrlo. Situación que le dejó  una impotencia al gobernador de Francia que lo expresaba con estas palabras: “¡Maldito azúcar, maldito café, malditas colonias! epopeya admirable del pueblo haitiano.
En la mente del generalato haitiano siempre predominó el  odio hacia la Rep. Dom, cuyos objetivos era eliminar de Haití todo aquel de color blanco y luego  la extendieron a Santo Domingo, donde en ambas partes, asesinaron a miles de seres humanos. Al hacer una similitud  entre la actitud de la oligarquía y los grupos gobernantes de Haití en la actualidad, con lo que fueron los sangrientos generales, encontramos una expresión fiel de que son sus herederos naturales, por lo que el informe para tontos que divulgó  la OEA, tienen errores idénticos a los cometidos por Bonaparte al desconocer la realidad de éstos y actuar con esquema prejuiciado ya que los destructores de Haití han estado siempre a lo interno de ese país. Pues a pesar de la cercanía geográfica, Haití y la Rep. Dom, tienen una diferencia abismal en lo social, político, económico y cultural, tan parecido a un viaje a pie a la Luna, y  pensar que estos países son alas de una misma ave, es un absurdo tan grande como creer que Venezuela y Colombia es el mismo país, al igual que España y Marruecos, Costa Rica y Nicaragua, México y USA, ya que ser vecinos no simboliza asumir el desorden y la desgracia del otro, ni crea obligaciones.  
El informe de la OEA sobre la situación migratoria entre Rep. Dom y Haití se puede calificar de muy débil técnicamente e injustificable en términos sustancioso, metodológicamente resulta ambiguo y decepcionante para ser in situs. Por la magnitud del problema el mismo no puede ser de simples descripciones subjetivas que no explica las causales históricas, políticas y económicas que han convertido Haití en un país de migrantes permanentes y oculta las actuaciones irresponsables de las élites económicas y gobernante de esa nación como raíz principal del conflicto. Este informe más bien refleja que lo que se está evitando es que los haitianos migren a otros territorios, ya que no se identificaron evidencias de crisis humanitaria, apátridas ni deportaciones masivas.
El autor es economista
Por Daris Javier Cuevas ;-