viernes, 28 de agosto de 2015

La estrella de Lidio vuelve a brillar; su partido satisfecho

MOUTON CADET.- El aspecto a destacar en las reuniones del PLD del pasado domingo y martes de esta semana, fue la reaparición en escena de Lidio Cadet, cuya estrella vuelve a brillar después de algunos años en perfil bajo, o por lo menos  sin desempeño estelar. La vieja guardia del partido no pudo ocultar la satisfacción al escuchar de nuevo al antiguo secretario general, una  figura emblemática y que llenó su cometido en el duro proceso de consolidación, en la ya lejana época en que Juan Bosch era un sol que no permitía sombra. La actual  experiencia de Cadet es interesante, en lo personal y en lo corporativo. Sin que se supiera en qué condición fungió como árbitro entre Leonel Fernández y Danilo Medina, y la independencia o equidistancia obligó a llamarlo a juego.
Primero con una posición en el gobierno, y después con la coordinación de la Comisión Nacional Electoral, órgano responsable de los trabajos de escogencia de los  candidatos a puestos electivos. Cadet era un vino de reserva y los peledeístas supieron destaparlo cuando se pensaba que no habría fiesta de consenso...
LAS ENCUESTAS.-  Las dos asambleas fueron importantes, informativas, de orientación, pero de interés para los presentes o los peledeístas en sentido general. La prensa no se ocupó mucho de los detalles y sí del tema de las encuestas, el cual a pesar de la sequía podría dar mucha agua a beber. Cada vez que los responsables del proceso explican, se complica más el asunto, y se complica porque los peledeístas se hacen los bobos, y por igual los aliados. La reserva de candidaturas es una camisa de fuerza, y  no se les puede poner a todos los aspirantes, pues no todos son locos. Hay cuerdos, aunque  también atronados. La condición es que estén bien posicionados, pero  ¿qué estar bien posicionados? Antes de hacerse esas mediciones el PLD debe trazar reglas claras, y se sobre entiende, o se impone, la firma de un protocolo en que los precandidatos se comprometan a aceptar el resultado. Una comisión, pues en el PLD todo se resuelve con comisión, se ocupará de despejar la neblina y que el sol brille para todos...
LA PINTURA.- Pero la neblina es mucha. De hacerse las cosas como se anda diciendo, habría que ver cuales firmas trabajarían en las mediciones, y de realizarse una encuesta por cada municipio, serían más de ciento cincuenta, y en un tiempo record. Faltaría saber si la Comisión Nacional Electoral aceptaría como buenos y válidos escrutinios que no se hagan  atendiendo sus estándares. Por ejemplo, el posicionamiento de los aliados ¿cómo se decidirá? ¿Cada partido hará  su propio estudio y someterá su lista de candidatos, o los resultados se tratarían de manera general, un poco aleatorio? En un ambiente de sospecha y descreimiento  no será fácil conciliar números. Pero igual queda  el reclamo de  los precandidatos peledeístas que se oponen  al método de las encuestas y del posicionamiento inducido,  y quieren primarias. El PLD tiene un problema interno, y debe resolverlo, pero sin afectar el orden establecido por la ley y los estatutos, pues el muñeco podría resultar feo por falta de pintura...
LOS CABALLOS.-  Antes de la Asamblea de Delegados del domingo, deberá reunirse el  todavía poderoso  Comité Político para conocer la agenda y de paso aprobar el Reglamento Electoral preparado por la Comisión Nacional Electoral. Se adelanta que el encuentro será para oficializar la candidatura de Danilo Medina, pero que no se descartan otras proclamaciones. Por ejemplo, el compañero o compañera de fórmula. El presidente candidato no escoge hasta ahora su vicepresidente, y no puede hacerlo porque todavía no es candidato. Es la asamblea del domingo la que lo llevará de precandidato a candidato, y ya candidato, los estatutos del PLD le otorgan la facultad de seleccionar el segundo de a bordo. Se barajan nombres, se abren posibilidades, pero en el círculo íntimo del mandatario no se suelta prenda. Podría aventurarse, pero serían muchos los riesgos, de que si nadie suena, y la circunstancia no se presta a sorpresas, la diligencia haga el viaje con los mismos caballos..
Por Orlando Gil ;-