sábado, 22 de agosto de 2015

Abinader luce desenvuelto

Estuve en la aproximación al programa de gobierno que ejecutaría Luis Abinader si llega a ser presidente de la República y percibí que ya tiene las herramientas para vender su imagen porque me lució apoderado de su propio discurso como opositor aspirante al poder.
El candidato presidencial del Partido Revolucionario Moderno aún no tiene la  vibrante elocuencia de los curtidos en el oficio pero está desenvuelto y es lo único nuevo que tienen los electores como oferta para la próxima contienda electoral.
En este tipo de actos, como es la presentación de plataformas y programas de partidos, me gusta mezclarme con los asistentes. Ellos están contaminados de sectarismo, con parte del coro que pule la pieza destinada al gran público, pero miro sus rostros y escruto sus reacciones   para medir si le calan las palabras. Los aplausos son una especie de reacción o termómetro.
En el hotel donde se hizo el acto me coloqué en el fondo, cerca de Tirso Mejía, que impávido oteaba el acto. En la primera fila quise buscar, pero no me fue posible, la figura de Hipólito Mejía,  gran peso específico del proyecto  PRM. Hubo una presencia de lo viejo y lo nuevo y fue una actividad puntual.
Abinader es una dirigente que nació en la política aunque su vida discurre principalmente entre los negocios. Sabe de lo que habla y le ap0rta el cedazo político. Las expresiones y exposiciones en diferentes escenarios le permitirán moldear el discurso y afinar la persuasión.   Requiere de mucha exposición para hacer de su voz y rostro algo cotidiano a los electores.
Los contenidos de su programa de gobierno no me sorprendieron. Camina sobre lo trillado y  las encuestas le informan de los temas que interesan a los votantes. Comentarlos aquí es tiempo perdido. Los medios lo registraron y él seguirá batiendo el cobre para tratar de  crear una percepción de ineficiencia  de la actual administración.
No obstante no puedo ocultar que me llamó la atención que haya cuantificado la suma de dinero que requiere el país para conjurar la pobreza extrema. Dijo que con lo gastado por el gobierno en publicidad  en los últimos tres años se habría solucionado el tema. Lo curioso no es que ya tiene el monto que necesita sino que insinué suprimir la publicidad oficial para orientarla a estos fines.
Luis, no toques esa tecla, que desafinas.
Por Alfredo Freites ;-