jueves, 25 de junio de 2015

Oportuna campaña sobre haitianos

Es atinada la intención  de hacer una campaña de difusión en torno al tema haitiano. Es mejor tarde que nunca. Existen ciudadanos  que al respecto ponen de lado el tema legal para ser cajas de resonancia de intereses foráneos y se convierten en bastardos, por ignorancia o  conveniencia.
La situación de  ilegalidad de ciudadanos extranjeros, sobre todo los haitianos, es un tema que fue abandonado por las autoridades nacionales. Nada se gana con atribuir a esa dejadez o complicidad la existencia del problema. Ya está reconocido y en vías de solución, hay que abandonar la postura de queja y recriminación.
Hasta hace poco la migración ilegal se trató con paños tibios. Ya eso es pasado, ahora tenemos que asumir una actitud pro activa para que la solución se remate con el éxito.
Es natural que el gobierno vecino proteste. La migración de haitianos resolvía varios problemas a ese país. El migrante es un adulto que ya deja de ser un desempleado en las calles de esa nación que reclamaba atenciones sociales y seguridad.
Ese migrante haitiano dejó de ser un demandante de empleo y servicios para ser  una fuente generadora de dinero porque  al convertirse en “remesador” es contribuye al soporte económico de otros ciudadanos.
La defensa que hace el gobierno haitiano no es patriótico, es interesado. El problema que enfrentan los ciudadanos que podrían ser deportados es un tema meramente económico. Así es como han enfocado el caso. A los que buscan sus papeles para regularizar su estada en República Dominicana los tratan como clientes de lujo. Su embajada no es un lugar de proteción  sino de extorsión. En torno al tema haitiano hay mucha hipocresía e intereses encubiertos. Países que son supuestos aliados de Haití deportan sin contemplaciones a los que están ilegalmente en ellos. Otros han realizado operaciones crueles para evitar que penetren a sus territorios.
El trato que dispensan en  este país a los haitianos nadie puede imitar, pero supuestos aliados nuestros se empeñan en hacernos la vida imposible como forma de ocultar la falta de  apoyo a la difícil situación de esos empobrecidos ciudadanos. Querer obligarnos a cargar con la miseria ajena es más que un chantaje.
Lo que se está implementado evita problemas. De seguir con la indiferencia a la migración ilegal íbamos a llegar a la formación de una minoría nacional que reclamaría posiciones políticas.
Por Alfredo Freites ;-