miércoles, 3 de junio de 2015

Electores decidirán la suerte de Medina

Santo Domingo;- La aprobación en dos lecturas el martes del proyecto de ley que convocaría la Asamblea Revisora para votar la modificación constitucional que permitiría la reelección del presidente Medina, parece un triunfo, con altas, bajas y mañas de la política.
Sin correr ningún chance sobre un tema que ha concitado el interés del país y de los dominicanos en el exterior, el presidente Medina promulgó ayer tarde el instrumento, en lo que parece ser una anticipación de que la Asamblea Revisora se reunirá el próximo Sábado.
La votación contó con la aprobación de la mayoría de los diputados del PLD, los del PRD, PRSC, del PRL y hasta del PRM, en una conjunción inusual de afiliaciones políticas a favor de una causa que hace pocas semanas no se veía tan segura.
El presidente Medina, airoso y tranquilo en el Palacio Nacional tras ganar la aprobación congresual, tiene ante sí enfrentarse a los electores sí, al final, fuera postulado por el PLD. Los electores serán quienes en último término decidan su suerte.
La Constitución que se reformaría permitiría la reelección por un período siguiente al primero pero nunca jamás, con un párrafo transitorio que impediría al presidente Medina postularse en el 2020, cuando vencerá su término de cuatro años, si es reelegido.
El hecho de que Medina haya logrado la votación de las dos cámaras le dará un impulso al empeño reeleccionista de sus partidarios, quienes aseguran que el gobernante ganará las elecciones venideras, sobre todo porque enfrenta una oposición que ven débil.
Los partidarios de Medina dirán que más que en la votación de las diversas filiaciones políticas, excepto el grueso de los legisladores del PRM, lo importante sería mantener el nivel de popularidad del gobernante, hasta ahora muy alto, según encuestas.
Para disminuir ese nivel de popularidad, los opositores tendrán que hacer algo grande, en adición a presentar un candidato con un programa de gobierno bien articulado como hizo Medina en el año 2011, víspera del torneo electoral que ganó.
Medina ganó por pocos puntos al candidato que presentó el PRD en las últimas elecciones presidenciales, Hipólito Mejía (52-47%), en una elección reñida a último momento que tuvo en el tramo de un año al ex presidente arriba por 25 puntos.
Media campaña hecha 
De aprobarse definitivamente la reelección, cosa que pocos dudan en estos momentos, el presidente se presentará a una lidia en la cual tiene la enorme ventaja de que las encuestas lo señalan como el más popular de los políticos, y media campaña hecha.
Con el país en prosperidad, al menos para sus clases acomodadas, los inversionistas y el sector del turismo, Medina tiene en su favor la mitad de la campaña en casi tres años de gobierno durante los cuales ha inaugurado obras públicas y ha abierto otras en desarrollo.
Se dice que Medina dará un pronunciará un discurso tan pronto la nueva Constitución sea votada, para agradecer a los electores que lo han preferido a lo largo de sus tres años, según las encuestas, y delinear el programa del cuatrienio de 2016-2020. En lo adelante el gobernante podría apoyarse en su trabajo institucional, algo que deviene en una ventaja enorme contra el líder de la oposición que lo adverse en el 2016, que se cree serían Luis Abinader, del PRM y una coalición de partidos minoritarios.
La lidia entre los dos políticos, el primero muy curtido ya en esos afanes y el segundo algo amateur por no haber tenido posiciones de ningún tipo en la administración, los municipios o el Congreso, sería un ejemplo inédito en la política dominicana.
Abinader, quien ganaría aunque pierda las elecciones, tiene en miras el liderazgo sin dudas de su partido y las posibilidades de los comicios del año 2020, en el supuesto de que el viejo y carismático líder partidario, Mejía, no se presente en comicios futuros.
Abinader sería la tabla de salvación para el PRM, que podría esperar alguna erosión por las ambiciones de líderes menores y el influjo del régimen de Medina, el dominador del presupuesto y de las posibilidades de participación en las mieles del poder.
Alianza por la Nación 
El presidente Medina, quien hace algunos días abogó por la formación de un gobierno de “unidad nacional”, al parecer se encamina a reconocer como apoyo de su eventual candidatura a la llamada Alianza por la Nación, integrada por varios partidos.
Según informó el lunes el Diario Libre, la Alianza estará integrada por 18 organizaciones, la mayoría de ellas miembros del antiguo Bloque Progresista formado alrededor del ex presidente Leonel Fernández, con la excepción del FNP, que lo abandonó.
La Fuerza Nacional Progresista, FNP, uno de los integrantes originales del Bloque Progresista, que logró sin que al parecer los otros partidos lo notaran, que el grupo que apoyaba al ex presidente Fernández se apellidara “progresista”, ahora quedaría descartado.
No faltan las rivalidades entre un conglomerado de partidos tan grande como hasta 18 o más.
Se atribuye la idea de su constitución a José Francisco Peña Guaba, presidente del Bloque Institucional Social Demócrata, que tiene sus influencias en el PRD y PRM.
Peña Guaba, hijo de José Francisco Peña Gómez, es tenido como un componedor, un político ambicioso y al decir del licenciado Hatuey Decamps, “de alto cilindraje”, término del mundo automovilístico. Su hijo Peña Tavárez administra la Lotería Nacional.
Sobre el resultado de la votación de la Cámara de Diputados cayeron las sombras de si se repartieron recursos para la aprobación de la ley que dispondría la reforma. En los debates el diputado Nelson Arroyo, vocero del PRM acusó a dos ministros de “acosar” a algunos diputados, sin aportar pruebas.