lunes, 18 de mayo de 2015

PLD: Antes y antes y después del 19 de abril

Desde niño siempre oí de mis mayores que en la política todo podía suceder.  La experiencia de lo ocurrido en los últimos treinta días me ha confirmado esa enseñanza.  En días se ha producido un cambio que es mi propósito analizar en este artículo.
Antes del día 19 de abril en que el Comité Político del PLD se reunió en Metro Country Club el panorama político nacional de cara a las elecciones del próximo año, era el siguiente:  PLD, con más de un 50%;  Leonel Fernández, medido frente a Luis Abinader con Hipólito Mejía, Vargas Maldonado y  Guillermo Moreno, puntero en todas las encuestas realizadas hasta ese momento y ganador de las elecciones en primera o segunda vuelta.
Sobre el panorama electoral del PLD sólo quedaba por definir el lógico acoplamiento y cohabitación armónica entre el liderazgo del expresidente Leonel Fernández y el del actual presidente de la República, Danilo Medina, impedido por la Constitución de la República para presentarse nuevamente como candidato en las próximas elecciones.
Toda la sensatez con que había actuado el PLD en los últimos 20 años apuntaba a la unidad, confraternidad y cohabitación de ambos lideratos peledeístas: Leonel Fernández y Danilo Medina.  La Constitución vigente traza una norma de no reelección consecutiva que permitía al PLD, sin ningún trauma, mantener su unidad interna y la cohabitación con la majestad debida de ambos liderazgos.
La base del PLD esperaba que, tal y como Leonel Fernández lo hiciera hace cuatro años, Danilo Medina desde la Presidencia de la República tuviera como norte la unidad de su partido y la victoria electoral del 2016.
La fórmula presidencial Leonel Fernández-Reynaldo Pared o Leonel Fernández-Cristina Lizardo, se entendía antes del 19 de abril como la solución lógica  que uniera en una misma fórmula presidencial las corrientes o tendencias que representan los dos grandes liderazgos peledeístas, independientemente de las cuotas de poder que el sector gobernante del danilismo pudiera asegurarse en el Congreso y los Ayuntamientos y la misma posibilidad de que el presidente Medina pasara a ser después del 16 de agosto del año 2016 Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, con todas las posibilidades de volver al poder en el año 2020.
Hasta antes del 19 de abril, el PLD bajo el seguimiento de su accionar histórico, tenía la victoria de las elecciones próximas prácticamente aseguradas.  
En apenas un mes, el panorama actual es el siguiente: PLD profundamente dividido; Danilo Medina y Leonel Fernández profundamente divididos por una barrabasada política que hizo al Comité Político romper con la regla de oro que le había permitido la armonía en las últimas dos décadas: el consenso en sus decisiones importantes.
El presidente Danilo Medina, desorientado y obnubilado con encuestas complacientes que le daban un supuesto 90% de popularidad, organizó la reunión del 19 de abril con sus compañeros del Comité Político, la mayoría de los cuales son sus subalternos en el Estado dominicano, pidiéndole a éstos, tal y como ha dicho Temístocles Montás públicamente, que le apoyaran en un proyecto de reforma reeleccionista, a pesar de no contar con los votos en el Congreso para obtenerla en buena lid.
El presidente Medina forzó la votación sobre la reelección el día 19 de abril, produciendo una gran herida, no sólo institucional contra el país y su Constitución, sino contra la unidad de su propio partido, básica para retener el poder en cualquier escenario en las elecciones de 2016. Sólo personas que están muy embriagadas de poder podían diseñar un proyecto reeleccionista sobre el arroyamiento político y moral de quien ha sido sin dudas el hombre más importante del PLD desde la muerte del profesor Juan Bosch, tres veces Presidente de la República y arquitecto fundamental de sus grandes victorias.
Días después de que se le propinara esta estocada mortal a la unidad del PLD el día 19 de abril, el PRM escogió a su joven candidato Luis Abinader. Con gran habilidad retiraron democráticamente a Hipólito Mejía del escenario electoral, con lo que privaron al PLD del argumento esencial que constituyó el factor miedo en las elecciones del año 2012, correspondiente al temor de la población de que volviera el hombre que había destruido su economía y su suerte en el período 2000-2004.
En apenas semanas, tanto Luis Abinader como el Ing. Miguel Vargas Maldonado, candidato presidencial del PRD, han empezado a plantear un discurso de unidad amplia de la oposición al PLD, lo que de entrada le garantizaría un mínimo de 47% de los votos que obtuvieron hace 3 años.
Mientras la oposición hace esfuerzo por compactar ese 47% que nunca votará por el PLD, el presidente Medina, consciente o inconscientemente, ha empezado a desguazar el 51% con el que llegó al poder su partido PLD.  Ese 51% de la victoria del ‘12 tiene un alto componente del liderazgo de Leonel Fernández y las fuerzas que lo han seguido desde el año de 1996, al tiempo de la gran conjunción o coalición de fuerzas aliadas que él logró conformar bajo la denominación de Bloque Progresista.
En apenas un mes el PLD está gravemente herido, mientras la oposición trata de unificarse. Responsable: el inconstitucional proyecto reeleccionista de Danilo Medina, inconstitucional y contraproducente, que nadie esperaba.
Por Vinicio A. Castillo Semán ;-