lunes, 25 de mayo de 2015

Oposición hierve en frío

A un año calendario para las elecciones presidenciales, congresuales y municipales, la oposición política vive una callada pero intensa actividad hacia tanto lo  interno como a lo externo, donde los cargos públicos se barajan como cartas en casino de gitanos.  La selección de Luis Abinader como candidato del Partido Revolucionario Moderno puso el acento que faltaba a la definición de las organizaciones opositoras y despejó las especulaciones de enfrentamientos entre sus dirigentes. Los del PRM no obstante, continúan su labor de zapa contra el Partido Revolucionario Dominicano con una profunda muestra de estrabismo político. Los aspirantes a cargos congresuales y municipales en la oposición, sobre todo en los “revolucionarios”, presionan para la formulación de acuerdos entre los dos partidos sabedores de la potencia que tiene el PLD aunque ahora esté trabado por el tema de la reforma constitucional para permitir la continuidad de Danilo.
Hacia lo interno los “revolucionarios” aducen que ese acuerdo, que prácticamente reelegiría a los actuales congresistas, alcaldes y ediles es la única fórmula sostenible para retener presencia en los altares de gobierno.
Estos dirigentes saben que el tramo es difícil porque el PRM carece de estructuras y recursos para aventajar en una campaña. En la historia nacional ningún partido bebé ha ganado. El PRD llegó al país con candidato unido,  adulto y con sobrada experiencia internacional.
En el tema presidencial los opositores están convencidos de que les será difícil competir con el PLD no importa cuál sea el candidato, por eso elucubran sobre una división profunda del partido de gobierno, donde  lucen parejas las fuerzas de los dos máximos dirigentes. El discurso de esta noche de Leonel Fernández, donde expondrá al país su visión del actual momento político, tendrá mayor expectativa en la oposición, aunque parezca una paradoja. Sin importar el pacto al que arriben los morados el bloque PRD-PRM será perjudicado, pero conocen también que la reagrupación oficialista tiene matices que podrían hacer más o menos perjudiciales.  Esa interacción  entre los partidos es lo que alienta los derroteros virtuales que se trazan entre los observadores de la política nacional. En el PLD hay una álgida situación que paraliza las acciones de los aspirantes internos y de tan fría quema los tradicionales buenos vínculos que existían. En el caso de los “revolucionarios” es más de la misma irracional inquina. El PLD determinará la posición de la oposición. 
Por Alfredo Freites ; -