domingo, 31 de mayo de 2015

El cambio de mando en el PLD

Cuando llegue la oportunidad y los cientistas sociales se decidan a estudiar los fenómenos políticos en el país, un tema embriagante será el del reciente cambio de mando en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
Será embriagante y hasta divertido,  porque sería cuando se sepa, las razones porque uno de los personajes más exitosos  de las últimos tiempos en el país, no advirtió a tiempo el cambio que se incubaba.
Ese significativo personaje nacional se creyó con razones para esperar que la “mega estructura política”, que había erigido resistiría exitosamente todos los embates que le presentarían en su raudo regreso al estrellato el próximo año. Por eso hablaba de la “orientración de los vientos” que son naturales en la temporada de huracanes, pero lamentablemente no pudo enterarse que la temporada de huracanes de este año habría sido calificada como pobre, y de escasa  incidencia y que por esa misma razón los vientos eran tenues y escasos.
Pero el lunes pasado el león rugió y todo hizo temer que ese rugido estrambótico significaba el inicio de una caza inclemente en la selva morada.
Algunos recurrimos a gurúes para que nos explicaran el significado de tal desafío y nos preparamos para sufrir un cisma letal que  crearía un despeñadero morado similar al de 1986 entre el “fogoso líder” José Francisco Peña Gómez y el bueno de Jacobo Majluta.
Nos surgió la inquietud de que el desafiante líder no comprendía que el tsunami de hoy,  en plena  era de huracanes, tenía su origen en los hechos de 2007 cuando arrolló al otro y no le dejó nada.
Desde entonces, sin embargo, ese tercer período hizo recordar a Balaguer cuando el líder colorao la emprendió contra lo que definiría como “la cena de Baltazar” en donde bebidas y ricos platos eran servidos sin control ni medida en los predios de la otrora poderosa Compañía Anónima Tabacalera, para entonces administrada a su antojo por Chino Pichardo y los suyos.
Y no tuvo en cuenta que la sociedad le pasaba el rolo, no solo por la cena, sino por el aupamiento de riquezas de todo su equipo primario , en donde la boda de una digna señorita hija de uno de los agraciados del régimen se dice que gastó cuatro millones de pesos solo en flores.
O el caso de otro colaborador  que solía viajar a Colombia en su avión privado sin registrar el vuelo y dedicarse a todo tipo de excesos en sus libaciones.
También podría hablar del jefe militar muy cercano, que perdió su visa para viajar a los Estados Unidos bajo acusaciones de “uso impropio” de las funciones a su cargo.
Se le olvidó que el país llevaba cuenta, y especialmente sus oponentes internos, de los contratos sin control y que una obra que contrataba en un precio terminaba costando cientos de millones más. Que  no quiso aprobar en el presupuesto el 4% para la educación que demandaba a gritos la población y así un sinnúmero de circunstancias que, ligadas al “calentamiento global” disminuyeron gravemente las lluvias y la sequía se transformó en rechazo a su vigencia política.
Es penoso que inteligencia tan profunda, que se quejaba de que en el país no había con quien “conceptualizar” y que parecía muy atento a los problemas del mundo que lo llevó al Medio Oriente a intentar mediar entre los actores del antiguo conflicto social que abate a israelíes y palestinos.
No advirtió su brillante inteligencia que el país rechazaba el uso del poder y de la Constitución para modificar el sistema judicial, lo cual no es malo en sí, pero que se aplicó en forma utilitarista colocando a sus seguidores en los puestos clave para salvarse él y los suyos de lo que “pudiera ocurrir”  en la Justicia.
Los casos de los ingenieros Díaz Rúa en Obras Públicas y del actual senador Félix Bautista fueron, no una, sino dos, copas que rebasaron la paciencia de la sociedad.
Ahora ya es tarde, todo parece estar perdido y el cisma no ha producido necesariamente un despeñadero morado porque tras la amenaza del lunes pasado, las circunstancias subieron al tope de la agitación y comenzaron a calmarse.
Dosis de buen juicio y el entendimiento del mismo proponente, lograron producir el milagro del “alto sanedrín”, al estilo judío, que logró el entendimiento que ha impedido el despelote morado.
La esperanza es que hayan aprendido los unos y otros; los que cedieron y son vistos como derrotados y los mismos ganadores que deben recibir su triunfo con una correcta  dosis de modestia.
Sería una clave ideal para que nadie salga tan mal y que  nadie salga tan bien. Ojalá.
Por SILVIO HERASME PEÑA ;-