sábado, 11 de abril de 2015

El caso de Félix Bautista

LO POLÍTICO.- No tengo la menor duda de que la persecución contra el senador Félix Bautista es política, y que el auto de No ha lugar del juez Alejandro Moscoso Segarra a su favor también es político, y por igual la reacción del Procurador Francisco Domínguez Brito, y las duras amonestaciones del presidente de la Suprema Corte de Justicia Mariano Germán, y la parada  frente al edificio que aloja las instancias del Poder Judicial, con la participación del liderazgo superior de oposición. Política y políticos, sin que haya razón para ocultar lo evidente o ruborizarse cuando se alega a manera de desquite.
Si se hubiera aceptado desde el principio la dimensión real del problema, se hubieran evitado tantos affaires y el proceso estuviera más adelantado. ¿Cómo es eso de satanizar la política entre políticos? Los delitos que se imputan a Bautista, según la acusación, fueron cometidos en el desempeño de una función pública, y él mismo ostenta el cargo de secretario de Organización del PLD. Esto es, política por todos los lados, y más si se agrega que es una especie de  jefe de Estado Mayor de Leonel Fernández...
EL LÁPIZ.- Ese querer obviar la naturaleza real del proceso contra Félix Bautista, y actuar a la manera de la Gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano, es lo que dificulta la sanción. La cuestión es clara. No  pueden enfrentarse delitos de poder sin el poder. Dije en varias ocasiones, y repito ahora, que debía estudiarse la experiencia del l986, en el retorno de Joaquín Balaguer al gobierno, y cuando se sometió a la justicia al expresidente Salvador Jorge Blanco y a dos figuras importantes de ese régimen. El secretario de las Fuerzas Armadas y el asesor económico o presupuestario. Nada de divagar ni discutir el color de las nubes. Todos a una: fiscal, jueza de instrucción, juez de fondo y Suprema Corte de Justicia. Las pruebas fueron las pruebas, pero estas no resultaron relevantes, ya que existía el designio superior de condenar. Y condenaron. Después Balaguer quiso poner distancia con lo sucedido, y decir que fue la causa de otros, pero la historia estaba escrita, y con un lápiz que no tenía borrador...
LAS EXPECTATIVAS.-  Como el caso de Félix Bautista es político, en su origen y naturaleza, y sus consecuencias serán políticas, deben verse todas sus vertientes.  Por ejemplo, la oposición. La concentración del pasado jueves en los alrededores del Palacio de Justicia del Centro de los Héroes, fue importante, pero solo  políticamente, ya que logró congregar en un único lugar y con un mismo propósito el liderazgo político de oposición. El expresidente Hipólito Mejía, el benjamín Luis Abinader, el emergente Guillermo Moreno, y otros soles pequeños que todavía no tienen luz propia. Y la sociedad civil, por si hiciera falta. Sin embargo, a conciencia,  no puede decirse que consiguieran movilizar al pueblo. Se dieron cita los dirigentes, pero no la población. Cualquiera de esos grupos, aparte, o los aspirantes presidenciales, por si solos, son capaces de reunir bajo techo una cantidad mayor de personas. ¿Dónde la falla? La explicación deben darla los organizadores, que no deben felicitarse, sino admitir que la concurrencia no llenó las expectativas...
EL CORDERO.-  Félix Bautista se mantiene recogido, pero por cuánto tiempo. No fue una decisión propia, sino una estrategia de campaña. Leonel Fernández puede seguir queriéndolo, y valiéndose de sus habilidades, pero no conviene -- en términos de opinión públicañ que aparezcan juntos en los distintos escenarios. Se había dicho, y se comprueba ahora, que Fernández tiene la virtud, contraria a sus intereses, de unificar la oposición. Y no tanto por el fatídico déficit de su pasada administración, sino por el cordero Bautista que mancha de pecados su mundo y que él se niega a sacrificar. Si finalmente Fernández se sale con la suya y se impone como candidato del PLD, y el senador de San Juan salva sus huesos de la cárcel, y asume sus funciones de jefe oficioso de campaña, que se prepare. Se lo darán a comer y beber en cada jornada, y a los lugares que fuera, como la mayor de las afrentas. Hipólito, Abinader y Moreno le tienen ganas, y Bautista será su principal arma para descalificarlo ante los votantes...