sábado, 11 de abril de 2015

Danilo y Leonel

El historial político de Danilo Medina y de Leonel Fernández registra que, unidos, han sido como nadie más en la organización fundada por Bosch, sinónimos y cultores del crecimiento y los grandes éxitos alcanzados por el PLD, desde llevarlo al poder hasta mantenerlo por tiempo indefinido. Mucho más que antes, en la actual coyuntura de excepción y de gran riesgo de que la pasión y el interés de seguidores ciegos de las partes quebranten el nivel de prudencia y de razonamiento necesario para que la unidad y la vocación de poder sigan siendo el norte, en la inteligencia y capacidad de entendimiento de los dos grandes líderes morados descansa la suerte y el destino del partido de gobierno de cara al 2016.
Si Leonel, sin impedimento y apareciendo primero en todas las encuestas, está firmemente decidido a ir como candidato, y Medina, con impedimento legal, pero con una gran impronta de gobierno, y muy popular, son los dos líderes, solo ellos dos, y muy alejados de los Judas y descalificadores inconsecuentes que, en el fondo, quisieran verlos distanciados o enfrentados para que en la debilidad se cuele otro, los que tienen que juntarse, ponerse de acuerdo y resolver el gran dilema. Aunque haya en algún momento que “tragar en seco”, pero Fernández y Medina, sin que sea un asunto de medir fuerza, sino de poner a prueba de nuevo la inteligencia política y peso especifico de ambos como líderes y garantes de una unidad que es lo que permite la continuidad, tienen que llegar a un entendimiento personal antes del 19 de este mes, antes de que el tema de modificación constitucional para una eventual reelección, que es materia del Congreso, se trate en escenarios abiertos y sesgados como el Comité Político o el Central del PLD, que sería habría una caja de pandora (¿).
El acuerdo-negociación a que lleguen Medina y Fernández, que deberá ser serio, sincero y práctico, deberá partir (además del tema de las candidaturas a la Vice, al Congreso y los ayuntamientos en la distribución de las cuotas de poder) del criterio personal que tengan los dos líderes sobre los aspectos institucionales por delante, y de los riesgos y consecuencias políticas, para Danilo, para el PLD y para el país, de forzarse las cosas y embarcarse en un proyecto, no viable a la vista, de reelección presidencial.
En tal circunstancia, en la de que entre los que “se pongan en primera fila”, el que menos estaría “tranquilo” sería Danilo, el tiro fatal que pudiera salir del invento de la figura de una ruleta rusa con varios proyectiles y un solo espacio dejado a la suerte, no haría blanco ni la mella que algunos retorcedores de la realidad plantean en el liderazgo y persona del expresidente Fernández, sino en la unidad, en el destino y en la cabeza misma del PLD, como un todo (¿).
Por Luis Encarnación Pimentel ;-
devariados@yahoo.com