domingo, 1 de marzo de 2015

La afrenta haitiana

La semana pasada una turba haitiana que asaltó el consulado de República Dominicana en Puerto Príncipe apaarte de otros destrozos quemó una bandera dominicana. Por suerte no hubo tragedia humana.
Esto dio como resultado que Danilo Medina en su condición de presidente dominicano, cerrara la embajada en Haití quejoso de que las autoridades de ese país no protegen las delegaciones extranjeras. Un asalto como ese no se producia en Haití desde los años 1940 cuando Trujillo intrigaba con presidentes haitianos.
Ese hecho es bastante ilustrativo de que se debe cerrar un acuerdo serio entre Haití y la República Dominicana.
Ellos tienen un exceso de mano de obra que desean colocar en los centros de trabajo de la República Dominicana.
Ambos países pueden suscribir un acuerdo marco que permite a trabajadores haitianos laborar en fábricas, tiendas y talleres dominicanos. Eso sería muy bueno, pero tiene que ser estrictamente vigilado y los beneficiarios tienen que estar claramente identificados. Así sucede ahora entre Israel y Palestina.
Los haitianos siempre querrán venir, pero nosotros tenemos la obligación presente y futura de preservar a nuestro pueblo, a nuestra tierra y a la esencia que significa ser dominicano.
¡No hay que decir más!  
Por Silvio Herasme Peña  ;-