miércoles, 11 de marzo de 2015

Escarceos en bandos del PLD

ENTRE ELLOS.- Ni el presidente Danilo Medina ni el expresidente Leonel Fernández, al parecer, conversan  con sus seguidores los asuntos que tratan de manera directa, callada, íntima. O no hay confianza suficiente, o quieren manejarse con códigos propios, para guardarse la última palabra. Solo así se explican los escarceos que se suscitan en un bando y en el otro, y que los insidiosos plantean como las finales del mundo. Se supone que después de la visita del primero al segundo, y de haber hecho un aparte, la distensión debió haber contagiado a sus más cercanos colaboradores. No debería haber, por tanto, pintura de guerra en la cara de los mansos ni de los cimarrones. ¿Qué pudieron haber hablado Fernández y Medina que no debían escuchar Franklyn Almeyda, Cristina Lizardo, Carlos Pared, Diandino Peña, y demás presentes?
Si alguna vez una cita de este tipo tuvo categoría de cumbre, fue la que sucedió en ese momento, pues seguro que no hablaron de lo episódico, ni de lo coyuntural, sino de lo que podía verse más allá de la curva...
PREGUNTAS.- Cuando no se tienen las respuestas, nada mejor que hacer preguntas. ¿Por qué Leonel Fernández no se tomó unas vacaciones o cumplió uno de sus tantos compromisos en el exterior? A su agenda le faltan días, y él siempre está dispuesto, y las entidades que invitan, lo saben. ¿Por qué Danilo Medina presenta afección en la piel de la cara, se dice que a causa de stress y no reduce sus jornadas de trabajo? Dice el vocero Roberto Rodríguez Marchena que su salud está bien, y el mandatario que “ahí ahí”, pero ninguno de los dos es médico, y ese no es un asunto para despacharlo con dos o tres palabras. Lo que se imponía cuando viajó a chequearse a Miami, era que hablara el especialista. Y ni siquiera se dijo el nombre ni el centro donde fue atendido. Debe saberlo, pero si no, conviene que lo sepa: Su salud, buena o mala, pertenece a la República, y las informaciones deben ser cabales, de manera que no den lugar a especulaciones. Lamentablemente ya no se producen las filtraciones que alimentaban los famosos Wikileaks...
MÁS TRABAJO.- El presidente Danilo Medina mantiene desde el inicio de su gestión un intenso tren de trabajo, y nunca se le notó agobio, ¿por qué ahora y no antes se resiente su salud? La inferencia lógica es que ahora hay más trabajo que antes. Que además del gobierno, está el partido. Pues lo hablaran o no, tiene que decidirse la convocatoria del Comité Político, aprobarse las primarias y definir la reelección. Puede o pudo decir a Fernández esto o lo otro, y quedar bien, fuera que le solicitara tiempo o lo apresurara. Entre políticos profesionales, si no se abren puertas, se dejan abiertas las ventanas. El problema, y es problema, son los capitanes. Los soldados comentan, pero no opinan, pero sobre todo no tienen aspiraciones. Se conforman con las migajas que caen de la mesa de los capitanes. Los capitanes, por tanto, tienen que hacer fortuna, y esa fortuna la otorga el jefe de grupo. El presidente o el expresidente. ¿Cómo decir que no a fulano o que sí a zutano? La codicia rompe el saco, se dice, pero la presión provoca dermatitis...
CALENTAMIENTO.- Leonel Fernández, leí, pero no confirmé, dedicará el próximo fin de semana a lo que  sus encargados de campaña llaman “calentamiento”, como si fuera pitcher y tuviera el brazo frío. El regreso de Quirino Paulino Castillo fue como lluvia a mitad del juego, hubo que suspenderlo y colocar la lona, con la idea de continuarlo después. Ahora sería el momento, y si Fernández se mueve de nuevo, y lo hace en grande, como sabe hacerlo, hay que suponer que los organismos del partido harán su parte y que las definiciones están a la vuelta de la esquina. ¿Qué dijeron las mediciones entretanto, las suyas, las propias, pues no es verdad que Fernández va a arriesgarse a salir a la calle si los vientos no le son favorables? En política hay quienes calculan en el aire, y a veces creen que determinado ruido hace daño, y otros, que lo hacen con papel y lápiz, y los números son una realidad y no un albur. Se piensa en Paulino Castillo como un enterrador, solo que como no sabe en qué cementerio, el cadáver podría no estar todavía en la caja. Al menos esa es la esperanza de los seguidores de LF...